El proceso curativo a través de los libros: introducción a la biblioterapia (Parte 2)


Por: Olga Lehmann Oliveros*

¿Se podría hablar entonces de una biblio-logoterapia?

Quizás algunos de ustedes hayan leído El hombre en busca de sentido, de Viktor Emil Frankl. Quienes aún no se hayan acercado al texto, están invitadísimos, además hay varios ejemplares del mismo en nuestra biblioteca. Pues bien, en breve, la Logoterapia y Análisis Existencial del neurólogo, psiquiatra y filósofo vienés Frankl, abarca tres pilares básicos:

a) el hombre tiene libertad de voluntad, es libre aun a pesar de las múltiples condiciones a las cuales se le someta;

b) el hombre tiene voluntad de sentido, puede dirigirse no sólo al placer y/o al poder, sino también al sentido; y

c) el hombre se dirige sentido de la vida, a partir de una búsqueda que la conforman también los múltiples sentidos que la dan valor a su existencia.

De esta fundamentación se desprende una teoría para la psicoterapia que se consolida además como una actitud ante el ser-con-el-mundo. Hacer uso de la biblioterapia en este contexto implicaría el propósito explícito del terapeuta para proponer el uso de uno o varios libros como guías de orientación en el descubrimiento de sentido(s) que amplíen las posibilidades de la persona desde un valor estético que pueda orientarla a asumir el sufrimiento inevitable de manera responsable, así como darse cuenta de los sufrimientos que se pueden evitar.

Conocer el contenido logoterapéutico de un libro es una posibilidad ante la oportunidad, no un determinante para el consuelo (Lehmann, 2009). De acuerdo con García Pintos (2003), la biblioterapia constituye un gran aporte para el trabajo logoterapéutico puesto que no es una intervención intrusiva; el uso de metáforas facilita la incorporación del cambio, amplía las posibilidades de sentido y promueve la independencia de las personas que acuden a ella. Así mismo, García Pintos (2003) resalta que el uso de los libros como estrategia dentro de un proceso logoterapéutico extenso o una atención de primer nivel, tiene varios beneficios, entre los cuales se destacan:

a) puede constituir un elemento de derreflexión al potenciar la distracción; b) la actitud de los personajes hacia situaciones similares a las vividas puede generar una identificación empática; c) las metáforas pueden facilitar el diálogo entre el terapeuta y el consultante, haciendo referencia a las mismas para hablar de situaciones vividas que resultan de difícil o penosa verbalización; d) retransmitir en el hogar algunos contenidos del libro puede ser una estrategia para promover la comunicación familiar; e) conservar el libro, o algunos de sus fragmentos, es una herramienta de fácil acceso para recordar aspectos hablados/ elaborados en el proceso terapéutico; f) algunos libros/ fragmentos/ frases, resultan de agrado para iniciar meditaciones diarias.

Anotación final

Si bien la biblioterapia no remplaza a la logoterapia, sí la complementa haciendo de los textos herramientas para dar sentido a la experiencia y la existencia. Ya lo afirma Frankl, al decir que: “Un libro adecuado leído en el  momento oportuno ha salvado a muchas personas del suicidio, y esto lo sabemos los psiquiatras por experiencia […]. Los efectos terapéuticos se pueden multiplicar si se junta un grupo para estudiar y discutir libros en común” (1995, pp. 180-181). De este modo, iniciativas culturales, como un club de lectura, por ejemplo, que tengan el propósito de compartir no sólo desde el intelecto, sino desde la resonancia del alma para promover un valor, son estrategias que tienen efectos terapéuticos no de menos importancia a los alcanzados en una consulta psicológica y/o psiquiátrica.

BIBLIOTERAPIAEn referencia a las últimas, es importante tener en cuenta que con frecuencia los consultantes consideran que leer un libro es un castigo, un síntoma de gravedad de su situación o una acción que demuestra el desinterés del terapeuta para orientar activamente la intervención psicológica; así, es preciso manejar la proposición de los textos con asertividad y evaluando las probabilidades de lectura en cada persona.  Incluso, se pueden utilizar frases extraídas de los libros (con su correspondiente referencia bibliográfica) como afirmaciones o decretos que puedan orientar o motivar al consultante. Más aún, si el consultante habla de libros que esté leyendo actualmente o que sean significativos para él/ella, es preciso sugerirle que traiga algunos fragmentos para compartir y desde los cuales puedan explorar huellas de sentido o posibilidades de trabajo en el descubrimiento de sentido.

Supongo que de ese sentimiento de soledad nacen las preguntas que impulsan a escribir, en la búsqueda de respuestas se gestan los libros” (Isabel Allende).

Referencias

Allende, I. (2004). Paula. Barcelona: DeBolsillo.

Frankl, V. (1995). La psicoterapia al alcance de todos: conferencias radiofónicas sobre terapéutica psíquica. Barcelona: Herder.

García Pintos, C. (2003). Logoterapia en cuentos: el libro como recurso terapéutico. Buenos Aires: San Pablo.

Lehmann, O-V. (2009). “El Principito y su logoterapia”. Boletín Mensual Logored. 7, 4-10. 

*Psicóloga. M. Sc en Psicología clínica: salud, relaciones familiares e intervenciones de comunidad. Coordinadora del programa Tu Línea @miga de la Dirección de Bienestar Universitario de la Universidad de La Sabana.

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