Archivo de la etiqueta: Vacaciones

Lecturas sugeridas Junio-Julio 2017


Por: Editor del blog

Dejamos a nuestros lectores lo libros sugeridos para el periodo intersemestral de Junio-Julio 2017, esperamos los disfruten.

Deja un comentario

Archivado bajo Temas literarios

Tiempo de Vacaciones


Por Yanet Tello Viterisand-84589_1280

“El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”. John Steinbeck.

 Al evocar las vacaciones percibimos en el ambiente que todo invita a sumergirse en todo lo que implica este período tan anhelado por todos.

 En primera instancia, vale la pena considerar la definición de vacaciones así como de identificar otros términos asociados, tales como descanso, ocio, tiempo libre…

Vacaciones (del latín vacare, cesar) hace alusión a una detención del trabajo o de los estudios durante un tiempo determinado[i].

Descansar es deshacerse del cansancio, para lo cual resulta imprescindible dejar de hacer lo que cansa, suspender el trabajo y todo lo equivalente por llevar consigo un cierto esfuerzo que importa reparar[ii].

Ocio según Duzamedier, J. es un conjunto de operaciones a las que la persona puede dedicarse voluntariamente sea para descansar o para divertirse, para desarrollar su aprendizaje o su formación desinteresados, su voluntaria participación social o su libre capacidad creadora cuando se ha liberado de sus obligaciones profesionales, familiares y sociales[iii].

 Con base en lo planteado en estas definiciones se identifica una relación de las actividades que pueden hacer parte del tiempo de vacaciones, con esos momentos dedicados a otras actividades elegidas y realizadas en el llamado tiempo libre que queda después del cumplimiento de las diferentes obligaciones y que el trabajo diario no permite, denominadas pausas periódicas durante la jornada laboral o de otra índole.

 Dentro de las denominadas vacaciones se incluyen las de fin de semana, las festividades religiosas y políticas, las de Navidad, Semana Santa y fin de año. Además, el aprovechamiento de éstas varía con la edad, la preparación académica, el tipo de trabajo que se realiza, el país, el clima, etc. De otra parte, por ser fundamentales para el ser humano, la misma legislación civil contempla su necesidad y ha establecido un tiempo al año de vacaciones retribuidas.

 Sobre la importancia del descanso también se han adelantado estudios científicos sobre la fisiología del reposo, en donde se ha identificado que todo trabajo físico e intelectual debe ser interrumpido por períodos de descanso que deberán ser intercalados en el mismo trabajo, debido a que la fatiga se manifiesta de diversas formas, disminuye la capacidad de rendimiento y de la memoria.

 Conviene resaltar que aunque durante las vacaciones cesen las actividades no deben constituir un tiempo totalmente vacío, por el contrario, deben ser aprovechadas para un cambio de actividad, para aumentar la experiencia vital de todos los que las disfrutan[iv].

 Los autores que abordan el tema de las vacaciones desde sus diferentes disciplinas, coinciden en cómo ayudar a vivir de manera siempre nueva este período, teniendo en cuenta que generalmente se viven y se disfrutan en familia[v]. Algunas de sus apreciaciones y sugerencias son:

  • Valorar el tiempo familiar y gestionarlo.
  • Dar mayor importancia al diálogo y escuchar sin mirar el reloj: en este tiempo las conversaciones pueden y deben ser más relajadas y aprovechar el tiempo de descanso para tratar temas más profundos.
  • Crear con cada uno de los miembros de la familia lazos de unión mucho más estrechos e íntimos.
  • Dedicar tiempo a los abuelos que quieren contar esas experiencias vividas, pues todo anciano es portador de vivencias acumuladas durante los largos años de la vida. Quieren sentirse útiles. Ser amados, estimados y escuchados.
  • Permitirse un gesto de solidaridad con los más necesitados, con los que no las tienen, por ejemplo, los que sufren por la enfermedad o dolor del alma, aprovechar este período para visitarlos.
  • Disfrutar las vacaciones con sobriedad y con agradecimiento.
  • Encontrar un tiempo de sosiego y poder pensar para mejorar.
  • Claro el sueño es aconsejable que sea profundo y reparador, cuidar la temperatura adecuada, un cierto estado de penumbra y ausencia de ruidos, es el mejor descanso para el organismo.

Algunas actividades:

  • Escalar montañas, contemplar el mar o la arboleda, nadando en la playa, jugando con los hijos.
  • Lectura comentada entre padres e hijos.
  • Visitar un museo o un parque nacional.
  • Asistir a un concierto de buena música o a una obra teatral.
  • Viajes a otras regiones.
  • Ejercicios y manifestaciones deportivas.

El tiempo de relajación y descanso no siempre cumple su objetivo. Puede tener un efecto contrario al pretendido, por ejemplo: algunos viajes fatigosos, las incomodidades, el afán de ver muchas cosas, el asumir un exceso de emociones, estar sentado ante una pantalla de televisión, el internet, el celular, dormir todo el día, es decir, tener la tentación de dejar a un lado todo lo que supone un esfuerzo y sumergirse en un cultivo de la pereza.

A manera de conclusión, durante las vacaciones debe haber tiempo para todo, para descansar, para convivir, divertirse, aprender y también para dar gracias a Dios, para así retomar las actividades con renovadasfuerzas, con alegría y entusiasmo, aquí viene bien mencionar lo que dicenSir Walter Scott “Descansar demasiado es oxidarse” y Elbert Hubbard: que “Nadie necesita más unas vacaciones que el que acaba de tenerlas”.

[i].     Gran Enciclopedia Rialp. V.23 pp.189 y ss.

[ii].    Gran Enciclopedia Rialp. V.7 p.566

[iii].    Gran Enciclopedia Rialp. V.17 p.214

[iv].   BOFARUL, I. de. (2005). Ocio y tiempo libre un reto para la familia. pp. 11-14

[v].    GARRIDO GIL, P. (2009). Tiempo libre y educación. pp. 10 y ss.

1 comentario

Archivado bajo Interés general

¿Y ustedes… qué leen en las vacaciones?


Por Carmen Ruiz

Imagen tomada de: http://bit.ly/1oGiEKD

“Las lecturas de verano son diferentes de las lecturas de invierno, como las de día lo son de las que hacemos por la noche. Algo en el aire y la luz que nos rodea afecta al texto y su comprensión, y todo lector sabe que no es lo mismo leer una novela que nos deleita tendido en el pasto, al sol, que leerla acurrucado bajo una manta en la penumbra de un cuarto invernal”. ¿Están ustedes de acuerdo? Estas palabras del escritor, traductor y editor argentino-canadiense Alberto Manguel, que aparecen en su artículo “Llega la hora de leer sin reloj”, me han tenido pensando en los últimos días. Les diré por qué.

 Quizá sea porque coincidió que en ese momento estaba terminando de leer Una biblioteca de verano, de Mary Ann Clark Bremer. Un libro breve y autobiográfico en el que la autora rememora el verano de 1946 en un pueblecito francés, donde habían transcurrido los veranos de su infancia junto a su tío Marcel quien le inculcó el amor a los libros. Una vez terminada la guerra, y tras perder a sus padres y a su tío, Mary Ann regresa al lugar, se instala en la casona familiar, organiza la biblioteca y pone a disposición de los vecinos sus libros. Redescubre entonces el valor de la lectura, el poder curativo de la conversación, así sea “con los difuntos” (los escritores), en palabras de Quevedo, y la importancia de recomendar el libro adecuado, a la persona adecuada, en el momento adecuado. Poco a poco, a través de los libros, se van creando lazos de amistad y confianza y esta “bibliotecaria de verano” se convierte en una parte fundamental de comunidad.

 O quizá sea porque el artículo de Manguel me transportó de nuevo al mundo mágico de La librería ambulante, una novela para viajar sin prisas, de paisajes idílicos, en el que el tiempo parece haberse detenido… Una historia, por cierto, muy divertida, que nos habla también de los encuentros y desencuentros que se producen entre los libreros, los libros y los lectores. El caso es que llevo días dándole vueltas al tema de las lecturas, el tiempo y las vacaciones.

 “Los libros de nuestras vacaciones llevan consigo, quizás más que cualquier otro, trazas de memoria”, dice Manguel. No podría estar más de acuerdo. ¿Acaso no asocian ustedes de manera irremediable un determinado título a un lugar, una estación del año o una persona? Creo que eso es posible porque lo leímos sin mirar el reloj, porque sentíamos que teníamos todo el tiempo por delante para enfrascarnos en esa historia. Y eso sólo sucede en vacaciones, cuando hay carta blanca entregarse al ocio.

Sin embargo, creo que no existe la etiqueta de “novela perfecta para las vacaciones”. Mis casi diez años dedicada a la apasionante tarea de recomendar literatura, primero como librera, ahora como bibliotecaria, me han enseñado que los gustos de los lectores, lo que buscan para leer durante sus vacaciones o los libros mismos escapan continuamente a cualquier clasificación previa. Por eso, cuando en la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada pensamos en las sugerencias de lecturas que publicamos en nuestro boletín de vacaciones, elegimos los títulos con cuidado, procurando que haya un poco de todo: aventuras, alguna historia de la vida diaria, una novela histórica, un libro que eche a volar la imaginación o alguna pequeña joya literaria que requiere tal vez más esfuerzo… Todo con la intención de acertar con el libro para cada persona, para cada momento. Y así, ocurren casos tan inverosímiles como el recuerdo que yo guardo de la lectura de Anna Karénina al borde de una piscina, recién terminados mis estudios universitarios. Fue un descanso verdadero para mí, pero dudo de que a alguien se le ocurriera decir a priori que el libro escrito por Tolstoi es una novela “descansante”. ¿Cuáles serán –me pregunto– esos libros descansantes? ¿Buscan los lectores descansar? ¿Con qué historias descansan? ¿Y ustedes… qué leen en las vacaciones?

 Bibliografía:

  • Clark Bremer, Mary Ann. 2012. Una biblioteca de verano. Cáceres: Periférica.  Solicítelo como: PL 813.5 B836u.
  • Morley, Christopher. 2012. La librería ambulante. Cáceres: Periférica.  Solicítelo como: PL 813.52 M864l.
  • Manguel, Alberto. 2014. “Llega la hora de leer sin reloj”. En línea: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/07/09/babelia/1404924975_405110.html
  • Manguel, Alberto. 2007. La biblioteca de noche. Bogotá: Norma.  Solicítelo como: 028.9 M277b.
  • Manguel, Alberto. 1999. Una historia de la lectura. Bogotá: Norma Solicítelo como: 028.9 M277u.
  • Tolstoi, León. 2006. Anna Karénina. Madrid: Cátedra.  Solicítelo como: PL 891.73 T654a 2006.

 

1 comentario

Archivado bajo Temas literarios