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Las enseñanzas de Atticus Finch


Por Carmen Ruiz

A punto de cerrar el primer semestre de este 2015, hago balance de las diversas actividades de promoción de lectura que hemos organizado en la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada. Pienso en los libros que hemos tenido la oportunidad de leer, de disfrutar, de comentar juntos…, los libros que, en definitiva, nos han permitido “vivir de más”. Siempre es así, pero durante estos primeros meses del año, me he afianzado en la importancia de re-leer los clásicos. Italo Calvino dijo que un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir. He comprobado la verdad de esta afirmación volviendo a leer al cabo de los años ciertas historias que ahora ya y para siempre pasarán a formar parte de mis “clásicos”: Dora Bruder, de Patrick Modiano (PL 843.914 M692d), Cisnes salvajes, de Jung Chang (PL 895.135 C456c 2004), Sin destino, de Imre Kertész (PL 894.51134 K41s1), Memorias de África, de Isak Dinesen (PL 839.81372 D583m1) y, sobre todo, Matar a un ruiseñor, de Harper Lee (PL 813.54 L477m1)matar-a-un-ruiseñor

 Publicada en 1960, Matar a un ruiseñor, es una historia de iniciación. La narradora es Scout Finch, una niña de seis años que vive con su hermano mayor Jem y su padre Atticus, un abogado viudo de mediana edad. Scout recuerda una época de su infancia en Alabama cuando su padre decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado falsamente de violar a una mujer blanca. La novela nos muestra una comunidad cerrada, la del sur de Estados Unidos en la década de 1930, dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la importancia de los vínculos familiares y vecinales, a veces demasiado rígidos, y un sistema judicial dudosamente “justo” para las personas de color. El éxito fue inmediato. Harper Lee ganó el Pulitzer de Ficción en 1961 y al año siguiente Robert Mulligan la llevó a la pantalla en una inolvidable película que obtuvo dos Oscar de la Academia: al mejor guión y al mejor intérprete masculino.

 ¿Qué es lo que ha convertido a esta novela en un clásico de la literatura moderna estadounidense? Responder con acierto a esta pregunta excede los límites de este blog; sin embargo, gran parte del éxito se encuentra, sin duda, en las enseñanzas de Atticus Finch, el héroe de la vida ordinaria de esta historia. Atticus ha pervivido hasta el día de hoy como un modelo de integridad en el imaginario colectivo: como hombre, como ciudadano, como padre, como abogado. Atticus enseña a sus hijos con lo que dice y, sobre todo, con su ejemplo. El libro está lleno de esas enseñanzas inolvidables, sencillas, humildes, llenas de sentido común, que nos dejan pensando y queriendo ser mejores, como él. Confío en que también les entren las ganas de leer la novela. No se arrepentirán: encontrarán en ella un verdadero “arte del buen vivir”. Si no me creen, ahí van un par de muestras:

SOBRE LA CONCIENCIA:

“- Muchos creen que tienen razón ellos y que tú te equivocas…

– Tienen derecho a creerlo, ciertamente -contestó Atticus-, pero para poder vivir con otras personas tengo que poder vivir conmigo mismo. La única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la conciencia de uno.”

 SOBRE LA VALENTÍA:

“¿Una dama? -Jem levantó la cabeza bruscamente. Después de todas las cosas que decía de ti, ¿una dama?

Atticus: -Lo era, aunque sus peculiares puntos de vista sobre las cosas eran muy diferentes de los míos… Hijo, ya te he dicho que de todos modos te habría mandado a que le leyeses. Quería que descubrieses lo que es la verdadera bravura, en vez de creer que la bravura la encarna un hombre con un arma en la mano. Uno es valiente cuando, sabiendo que la batalla está perdida de antemano, lo intenta a pesar de todo y lucha hasta el final pase lo que pase. Uno vence raras veces, pero alguna vez vence. La señora Dubose venció; sus cuarenta kilos de peso triunfaron. Desde su punto de vista, ha muerto como Dios manda. Era la persona más valiente que he conocido en mi vida.”

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Libro recomendado Mes de Febrero 2014


y las montañas

 

Y las montañas hablaron,

de Khaled Hosseini

Barcelona: Salamandra, 2013.  382 págs.

Solicítelo como PL 891.5933 H829y.

 La decisión de una humilde familia campesina de dar una hija en adopción a un matrimonio adinerado es el fundamento sobre el que Khaled Hosseini —autor de las inolvidables Cometas en el cielo  y Mil soles espléndidos (también disponibles en la Biblioteca)— ha tejido este formidable tapiz en el que se entrelazan los destinos de varias generaciones y se exploran las infinitas formas en que el amor, el valor, la traición y el sacrificio desempeñan un papel determinante en las vidas de las personas.

 (Más información en www.ylasmontañashablaron.es )

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Creer o no creer: esa es la cuestión


Por: Iván Garzón Vallejo* 

El Sunset Limited (PL 813.54 M123s) es uno de los últimos libros de Comarc MacCarthy que llegó a las librerías. La historia que narra es bastante simple. Todo transcurre en un pequeño apartamento neoyorkino. Allí conversan larga y apasionadamente un negro ex convicto y un profesor blanco. El tema, la religión. O mejor dicho, la vida toda. Aquél es alegre, optimista, una persona religiosa. El segundo, por el contrario, es escéptico, amargado, y a pesar de los cuestionamientos que le plantea su interlocutor no tiene ningún interés por revaluar sus creencias, cultivadas durante años de desencanto.

La conversación se prolonga porque el ex convicto le insiste al profesor que se quede en su modesto hogar, que no se vaya: teme que vuelva a la estación e intente nuevamente  arrojarse a las vías del tren. Por eso, para entretenerlo y persuadirlo, echa mano de lo que puede ofrecerle: le habla (y predica) acerca de sus creencias y convicciones religiosas, las cuales se fundan en la idea de que Dios salva y es capaz de levantar al ser humano de la miseria y la frustración, ofreciéndole una esperanza para comprender su existencia y darle sentido a su vida. Entretanto, el profesor no tiene más remedio que escucharlo, no sin cierta resignación. Acaso también porque no tiene nada mejor para hacer.

En el diálogo, cada uno le presenta al otro los argumentos de su propia fe. El negro, creyente sencillo y con talante de hombre renacido, esgrime argumentos que en su simpleza no son menos elocuentes que los del profesor, racionalista, incrédulo, pero sobre todo, necesitado de encontrar pruebas tangibles de la existencia de ese Ser Supremo en el que su amigo ocasional dice creer fervientemente. Él no las ve, no ha tenido una experiencia personal de fe. Y es que su cerrazón y prejuicios le impiden descubrir que la mejor prueba que este hombre básico tiene a mano para mostrarle es el testimonio genuino de su fe, esperanza y caridad.

En un diálogo intenso y dramático por pasajes, pues siempre nos acecha la posibilidad de la huida suicida del profesor, Cormac McCarthy logra presentar en este pequeño libro, escrito al modo de una obra teatral, una cuestión crucial en la historia humana: el dilema entre la fe y el ateísmo, la relación dialéctica entre creyentes y no creyentes, o mejor, las razones que tienen unos y otros para sostener una fe religiosa o una fe secular, y vivir conforme a la misma. Este tema cobra particular interés en nuestro tiempo, cuando se habla incesantemente del resurgimiento de las religiones en la escena global y en el ámbito público.

La lectura de El Sunset Limited le suscitará muchas dudas al lector, y es capaz de remover las certezas interiores que todos tenemos. Sobre la fe y sobre la increencia, sobre las razones que se pueden ofrecer para sostener una o la otra. Pero sobre todo, acerca de las consecuencias que estas convicciones traen para nuestra vida. Por eso nos importa tanto el diálogo entre estos dos desconocidos. Es que, en buena medida, nos sentimos identificados con la suerte de cada uno.

*Director Programa de Ciencias Políticas

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Llenos de vida, de John Fante


Por: Carmen Ruiz

Alguien me ha sugerido que destierre esa nube de tragedia que cubre los últimos artículos que he escrito para este blog, así que he decido abandonar ese color nocturno y recomendar la lectura de un libro tan luminoso como Llenos de vida de John Fante.

Estamos en Los Ángeles a comienzos de los años cincuenta, la década en que se construyó el mito del american way of life. El protagonista, que se llama como el escritor y comparte algunos rasgos de su biografía pero que no es él, es un guionista de éxito que trabaja para la Paramount, tiene treinta años, ha renunciado a la rebeldía juvenil, se ha casado, se ha mudado a un barrio residencial y espera su primer hijo. “La casa era grande porque nuestros proyectos también lo eran. El primero ya estaba allí, un bulto en el vientre de la futura madre, un bulto de movimiento sinuoso, deslizante y escurridizo, como un nido de serpientes”. Ya desde el comienzo advertimos que Fante no sería Fante si no le diera la vuelta a este en apariencia ejemplo idílico del “sueño americano” con su humor corrosivo: la casa que acaban de comprar, símbolo de su prosperidad económica, está invadida por las termitas y, cuando el protagonista viaja al valle de Sacramento para pedir ayuda con las reparaciones de la casa a su padre, un albañil retirado y todo un personaje, su mujer decide convertirse al catolicismo.

He ahí la trama de esta historia sencilla, profunda, cotidiana y extraordinaria. Todo a la vez. Lo mejor del libro son los personajes, en especial los padres del protagonista: Fante los perfila con pocos trazos pero magistrales: “El reencuentro con mi madre era siempre la parte más difícil de mis visitas. Mi madre era de las que se desmayaban, sobre todo si la ausencia había sido superior a tres meses. Cuando no llegaban a tres, la situación estaba controlada hasta cierto punto. En estos casos se limitaba a tambalearse y hacer amagos de derrumbe, pero dándonos tiempo para sujetarla e impedir la caída. Una ausencia de un mes no acarreaba ninguna consecuencia. Lloraba un poco y lanzaba su habitual andanada de preguntas”. El viaje en tren que comparten padre e hijo cuando éste le va a buscar para que le ayude con las reformas de la casa es uno de los episodios más divertidos de la novela. Digno de ser leído. O el cómico padre Gondalfo, de quien recibe Joyce, la mujer del guionista, la instrucción religiosa para su bautismo. Es el polo opuesto del padre Brown de Chesterton.

La conversión de  Joyce aporta nueva luz a la relación del matrimonio, una vez que el Fante narrador se convence de que no es un capricho de embarazada: “Había pensado que era un antojo, una fantasía pasajera, pero Joyce no veía razón para ocultarlo. Desde el comienzo del embarazo había sentido la llamada de la religión, la necesidad de cambiar. Había ido creciendo con el niño. Al principio lo había ocultado, incluso se lo había ocultado a sí misma, pero el engaño la hacía desdichada, y se puso a leer, a investigar el misterioso y creciente apremio. (…) Yo estaba inquieto. – ¿Por qué te avergüenzas? –preguntó. ¿No eres tan liberal? Demuéstralo, aquí, en tu propia casa”.

Y es que Fante siempre hace reír, emociona y convence. Con su tono burlón y su estilo directo, ágil, natural, te implica en la historia mientras trata los temas más profundos: el amor a pesar de los distintos puntos de vista, las diferencias entre padres e hijos,  el éxito profesional, el misterio de la vida, la religión comprometida… Merece la pena leer esta novela tan “llena de vida”, inteligente, tierna y divertida. Toda una pequeña joyita literaria, aunque haya sido calificada de obrita menor. El escritor evita aquí la amargura y el mal gusto de algunos de sus libros más conocidos.

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En lugar seguro, de Wallace Stegner


Por: Carmen Ruiz

En lugar seguro fue la mejor novela que leí en el 2009 y que probablemente vaya a leer en mucho tiempo. La emoción  que me produjo y que en su momento no alcancé a descifrar me ha hecho volver a ella en estos días en los que trato de entender que la vida es terrible y maravillosa. Esto es lo que nos muestra la novela de Stegner, contando para ello la vida de dos matrimonios unidos por el hilo de oro de la amistad.

Durante la Gran Depresión dos jóvenes parejas coinciden en Madison (Wisconsin), en una pequeña universidad. Son muchas las cosas que inicialmente les unen: Charity Lang y Sally Morgan están esperando su primer hijo, y sus maridos Sid y Larry son profesores de literatura. Ambos luchan por consolidar sus respectivas carreras. A lo largo de más de tres décadas compartirán lealtad, amor, fragilidad, desacuerdos, inquietudes intelectuales…

En 1972, los Morgan visitan la colonia de veraneo de sus amigos en Vermont para el que saben será su último fin de semana junto a Charity. Larry, que es también escritor, rememora todos sus años de amistad y decide poner “en lugar seguro” el recuerdo de lo vivido. La expresión está tomada de un poema de Robert Frost con el que Stegner abre el libro: “Podría darlo todo al Tiempo excepto… excepto lo que yo mismo he retenido. Pero, ¿por qué declarar las cosas prohibidas con las que mientras la Aduana dormía he cruzado a lugar seguro? Porque Allí estoy ya, y de lo que no quise separarme lo he guardado”.

Novela de la emoción y de la razón, intensa en el qué y admirable en el cómo, esta novela termina así como un lugar clásico en la narrativa universal, la reunión de un conjunto de personas en torno a una muerte anunciada, en este caso la de Charity Lang, principio vital y fuerza en ocasiones tiránica de la relación a cuatro a lo largo de los casi cuarenta años que Larry Morgan alcanza a recordar, y cuyo adiós a la vida será un principio revelador,  permitirá que el novelista alcance a ver a los demás, y a sí mismo, en su justa y dramática dimensión. Me quedo con lo que dice con respecto a cómo valora su matrimonio, sus sueños en apariencia truncados por la temprana enfermedad de su mujer, cómo se da cuenta de “(…) que mis cadenas no son cadenas, que a lo largo de los años la enfermedad de Sally ha sido una triste bendición. Ha hecho de ella más de lo que era; le ha permitido darme más de lo que nunca hubiera sido capaz de darme teniendo salud; me ha enseñado, como mínimo, el alfabeto de la gratitud”.

En lugar seguro, imita a la vida en lo que de cruel y fantástico tiene. Es literatura en estado puro. Con ella Libros del Asteroide comenzó hace dos años la publicación de la obra de Walace Stegner inédita hasta entonces en español. En estos dos últimos años, han ido apareciendo dos libros más: Ángulo de reposo, que recibió el Premio Pulitzer en 1971, y  El pájaro espectador, novela con la que obtuvo el National Book Award en 1976.

Puedes encontrarlo en el cuarto piso de nuestra biblioteca con el número

813.5 S817e 2009

 

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Poe


Por: Felipe Contreras

Esta semana en Lectura para el descanso he querido traer a uno de los grandes maestros de la narración corta: Edgar Allan Poe.

Sus relatos cortos están enfocados a la descripción de cada detalle para que el lector recree el escenario y personajes con una fidelidad absoluta. Aunque  Poe escribió a mediados del siglo XIX, sus relatos se mantienen vigentes a través del tiempo; cuentos destacados como El gato negro, Los crímenes de la calle Morgue, y el Cuervo, dejan entrever desde principio a fin el suspenso y el terror.

Poe fue el  precursor de la literatura detectivesca, con el cuento Los crímenes de la calle Morgue le abrió paso  a un gran número de autores de este tipo de literatura como Franz Kafka, Guy de Maupassant, Thomas Mann, Lovecraft, Jorge Luis Borges y Cortázar, entre otros.

Lee a este precursor del surrealismo y déjate encantar por las narraciones extraordinarias de este gran autor.

Puedes encontrar en la Biblioteca varios títulos en formato impreso como Narraciones extraordinarias y más de 32 títulos en formato digital (E-book) como La verdad sobre el caso del señor Valdemar y La máscara de la muerte roja,  para que te dejes llevar por la imaginación.

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