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“Dios dame tiempo para vivir”


Por Alba Teresa Correa M

Dios dame tiempo para vivir

“John es un hombre felizmente casado, tiene tres hijos y trabaja como profesor en un colegio. Su vida transcurre de manera normal hasta el día en que el médico le diagnostica cáncer. Desde ese momento hay más preguntasque respuestas en su vida: ¿cómo le doy la noticia a mi familia?, ¿el cáncer se cura?,¿qué tratamiento me conviene?, ¿debo operarme?, ¿por qué me pasó a mí?, ¿voy a morir?… “

 Esta es la presentación que tiene la obra de Omar Benítez Lozano, quien da a conocer varias historias tomadas de la vida real, testimonios que reflejan todo lo que vive un ser humano frente a una de las enfermedades de carácter “terminal”: angustia, desespero,  rencor, coraje, tristeza, dolor, incertidumbre, búsqueda de sentido de la vida en medio del dolor y necesidad de comprensión, escucha, consuelo físico y espiritual. Donde no sólo habla del enfermo sino de todo aquello que le rodea y las diferentes actitudes frente a esta realidad.

 Generalmente se piensa en el paciente, pero hay un conjunto de personas que le rodean y que tienen que ver en la forma como el enfermo puede manejar esta situación:

  • El médico: en la forma como comunica la enfermedad, manifestar la verdad con amabilidad, pues esa misma verdad dicha fríamente puede tener efectos negativos, el valor del acompañamiento médico durante su tratamiento.
  • La enfermera y todos los demás integrantes del equipo de salud.
  • El núcleo familiar:  su apoyo es fundamental para el cuidado, bienestar y recuperación del paciente.
  • Los vecinos, los  jefes, compañeros de trabajo y la compañía periódica de un sacerdote, también tienen mucho que aportar.

 Como lo expresa el autor, esta “es una obra que brinda bastante apoyo a los pacientes y familiares que se enfrentan a una enfermedad grave o terminal, y a su vez, es un relato en el que se reafirma el sentido de la vida a través de la trascendencia”.

Recomiendo este libro como una herramienta enriquecedora para la vida personal y familiar. Porque lleva a tomar conciencia del valor que tiene cada una de las personas que nos rodea, para manifestarles nuestro amor en estado de bienestar antes de que lleguen a vivir una situación crítica y casi final donde ya no se tenga tiempo.

 El ejemplar que se encuentra disponible en la Biblioteca de la Universidad, puede ubicarlo con el siguiente número:

 158.1 B475d  – 2do piso

 “Dios, dame tiempo para vivir :una historia de fortaleza y fe para afrontar el cáncer” / Ómar Benítez Lozano

 Entrevista que le hicieron al autor realizada en el programa “Buenos días”  del canal RCN:

http://www.youtube.com/watch?v=_1jWvWICIws

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Breve semblanza sobre Mutis, el gaviero


Por: Mónica Montes Betancourt, Profesora Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas

El reciente fallecimiento de Álvaro Mutis (Bogotá, 25 de agosto de 1923 – México, 22 de septiembre de 2013) es ocasión para reflexionar sobre el legado de un escritor sólido y sugerente, uno de los creadores más originales en el panorama de la narrativa contemporánea. Su creación recorre la poesía y la novela, aunque el autor se reconoció siempre como un poeta. Por eso, sus narraciones privilegian el sentido espacial, antes que el temporal; son eternización del instante que atomiza la concepción tradicional de los géneros literarios.

El universo que recrea rinde tributo a los rincones de la infancia, en especial, a Coello, finca cafetera fundada por el abuelo materno,  edén al que retorna siempre como núcleo germinal de su poética. «Toda mi vida interior y cada línea que escribo tienen que ver con Coello, en Tolima. Yo cargo esas imágenes, esos olores, esos rincones, los llevo conmigo y por eso escribo, para que sigan vivos[1]».

Su infancia fluye en medio de los desplazamientos entre Bélgica y Colombia ya que su padre, Santiago Mutis, ejercía un cargo diplomático en este país. La experiencia del viaje despierta su fascinación por el mar y los barcos.  A los nueve años, después de la muerte del padre, su familia se traslada a Colombia, pero toda su vida sería un viajero, con una reserva inagotable de recuerdos de viaje. Participó en los inicios de la revista Mito, liderada por Hernando Valencia Goelkel y Jorge Gaitán Durán, espacio intelectual del que surgieron algunas de las voces más significativas en el panorama de la literatura nacional.

En 1956, fijó su residencia en México mientras huía de los problemas legales por haber empleado arbitrariamente, como jefe de relaciones públicas de la Esso, el dinero que la empresa destinaba para obras benéficas. Sin embargo, la Interpol lo retuvo 15 meses en la prisión de Lecumberri: una experiencia dolorosa pero fecunda de la que surgieron el Diario de Lecumberri, las siete novelas sobre Maqroll, el gaviero, y una nueva perspectiva de vida.

 En la cárcel tú llegas al final de la cuerda; todo lo que sucede en la cárcel es verdad absoluta. Ahí no tienes lugar especial, ni por tu posición social, ni por tu condición de escritor; pierdes todos tus privilegios, y eso es muy sano… Estás frente a la nada, no sabes qué va a ser de ti[2].

Residencia en la tierra de Pablo Neruda, con sus imaginarios sobre un mundo en el que el sol descompone lo que toca y la luz es artífice del caos, es una de las obras que más lo influyen. En su creación, adopta esta visión desolada de la existencia y una cosmovisión en la cual confluyen pasión y languidez,  fuerza y destrucción, porque Mutis celebra y deplora la vida al mismo tiempo.

Su producción incluye los poemarios La balanza (1948), Los elementos del desastre (1952), el Diario de Lecumberri (1960) —escrito en prisión—, La mansión de Araucaíma y las siete novelas agrupadas bajo el título Empresas y tribulaciones de Maqroll, El gaviero: «La nieve del almirante», «Ilona llega con la lluvia», «Un bel morir», «La última escala del Tramp Steamer», «Amirbar», «Abdul Bashur soñador de navíos» y «Tríptico de mar y tierra».

Fue galardonado con los premios Nacional de Letras de Colombia (1974), Premio Nacional de Poesía (1983), Príncipe de Asturias (1997), Reina Sofía de Poesía iberoamericana (1997), Ciudad de Trieste de Poesía (2000), Cervantes (2001), Xavier Villaurrutia (2009).

Maqroll, el gaviero, protagonista que, nace, muere y reaparece en una porción significativa de su creación literaria, es un errante, un vagabundo que busca lo desconocido y se abandona al azar. «No está encerrado en ninguna definición corpórea; su destino no sigue ninguna línea, trazada o previsible[3]». Es un viajero que aúna el recorrido espacial con la experiencia íntima, y el devaneo con la búsqueda de sentido. Nunca encuentra el norte porque cada puerto al que arriba se le antoja como nuevo punto de partida, como invitación al viaje; es un desarraigado que privilegia el impulso y la experiencia centrífuga.

Como gaviero, se ocupa de la gavia, la vela del mastelero mayor. Poniatowska ve a Mutis como un gaviero: «…navega con las tres gavias. No sólo encandila a las mujeres, también a los hombres porque es generoso, buen amigo y sobre todo tiene un don: hacer feliz a quien está a su lado[4]».

Si desea saber más sobre la vida y obra de Álvaro Mutis puede acercarse a la oficina de Asesoría Bibliográfica en el primer piso de Biblioteca o asistir al conversatorio organizado para el día Jueves 7 de Noviembre de 3:00 a 5:00 p.m. en la Sala de Lectura


[1] «Conozco México mejor porque estuve en Lecumberri», entrevista concedida a Elena Poniatowska, en www.jornada.unam.mx/2013/09/01/opinion/a03a1cul,  consultado el 5 de octubre de 2013.

[2] Entrevista a Elena Poniatowska.

[3] Panabière, Louis, «Lord maqroll», en Tras las rutas de Maqroll el gaviero, Bogotá, Instituto colombiano de cultura, 1993.

[4] Poniatowska, Elena, Cartas de Álvaro Mutis a Elena Poniatowska, México, Alfaguara, 1997, pp. 14-15.

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Anécdotas y libros alrededor de Gabriel García Márquez


Por: Luisa Margarita Henao

Desde que “Gabo”, prefiero llamarlo así pues a través de sus libros se ha convertido en un amigo cercano desde mi adolescencia, se dio a conocer como escritor hace ya varias décadas, han corrido ríos de tinta sobre él y sus obras. Sin embargo, en las últimas semanas ha sido protagonista presente o ausente de algunas anécdotas curiosas que incluso podrían formar parte de su mundo macondiano.

Hace unos días finalizó El Gran Colombiano, concurso realizado por The History Channel en el que se pretendía escoger por voto popular al personaje que mejor representara lo que es ser colombiano. Gabo no ganó, pero quedó entre los cinco finalistas de 125 personajes escogidos al comienzo y esto de todos modos muestra que muchos creemos que a través de sus obras le ha mostrado al mundo la idiosincrasia del país.

A mediados de mayo el ex presidente Bill Clinton estuvo visitando a Gabo en su casa y sintió tanta emoción que lo abrazó y le dijo que lo amaba. Me parece una escena un tanto surrealista cuando imagino a este hombre alto y que fue tan poderoso en los años 90 acercarse al anciano nobel y expresarle sus sentimientos sin tapujos.

También en mayo fue noticia una mujer polaca que durante varios días se paraba frente a la casa de Gabo con un ramo de rosas amarillas, hablaba muy poco y aunque alguna vez tuvo la oportunidad, no le entregó las rosas al escritor sino que se las entregaba a las empleadas de la casa.

Un dato curioso sobre las traducciones, tema de especial interés para mí ya que ejerzo este noble oficio, ocurrió en Oriente Medio con los primeros libros de Gabo que se tradujeron al árabe. El traductor confundió Márquez con Marqués así que los lectores árabes leían las obras del Marqués Gabriel García.

En estos días se dio a conocer un busto de Gabo que está en el parque Yintai en el centro de Beijing la capital de China. Este homenaje es una muestra más de la universalidad del escritor que es muy conocido en estas tierras lejanas y son varios los escritores chinos que reconocen su influencia. A pesar de la distancia que separa a China de Colombia, a ambos los une el Realismo Mágico que impregna parte de su historia literaria.

También en los últimos meses se han publicado varios libros sobre aspectos no tan conocidos de Gabo y la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada los ha adquirido:

cultura_libro_de_gustavo_castro_caycedo7Gabo: Cuatro años de soledad. Su vida en Zipaquirá Es un libro del periodista Gustavo Castro Caycedo en el que plasma el resultado de una investigación exhaustiva sobre los años de bachillerato que el Nobel pasó en Zipaquirá gracias a una beca que se ganó. Incluye fotos y muchos testimonios de personas que estuvieron cerca a Gabo en esos años de adolescencia. Me parece un poco denso pero interesante para conocer cómo se fue formando el futuro periodista y escritor. Está en el 4 piso de la Biblioteca con la signatura topográfica 928 C355g.

ciento-un-anios-de-soledadCiento un años de soledad: la entrevista como ficción y ensayo Es un libro del periodista, poeta y ensayista argentino Rodolfo Braceli. Como su título lo indica hace más referencia al arte de la entrevista que a Gabo, pero incluye una entrevista que le hizo al Nobel en 1996 en la que ambos tienen una conversación muy amena sobre temas varios que se centran más en cuestiones emocionales que en la literatura en si pues el escritor de entrada le dice al periodista que “ya le han hecho todas las preguntas posibles”. También hay una entrevista ficticia que Braceli le hace a Gabo cuando está por cumplir ciento un años. Está en el 2 piso de la Biblioteca con la signatura topográfica 070.4 B796c.

gabo 3Gabo: Cartas y recuerdos Es un libro del escritor y periodista Plinio Apuleyo Mendoza, amigo cercano del escritor desde hace muchos años. Narra momentos de esta estrecha amistad que se ha mantenido a través del tiempo y la distancia e incluye once cartas que el Nobel le escribió a Mendoza en diversas épocas. Está en el 4 piso de la Biblioteca con la signatura C 866.44 M539g.

Espero que quienes son seguidores de Gabo disfruten tanto de las anécdotas como de los libros y quienes no lo conocen o no les agrada mucho su literatura, se den la oportunidad de saber un poco más.

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David Sánchez Juliao: “Escribo para que la muerte no tenga la última palabra”


Por: Luisa Margarita Henao G.

Por estos días, los periódicos, noticieros e internet están llenos de notas biográficas referentes al escritor David Sánchez Juliao, a quién la muerte tomó por sorpresa el pasado 9 de febrero cuando en su mente bullían cientos de proyectos que partieron con él.

En un intento por no repetir lo que ya se ha escrito, espero que fluyan algunas palabras que acerquen a los lectores a la esencia de este maravilloso narrador caribeño. 

Sánchez Juliao era un escritor universal, aunque la gran mayoría de sus historias se nutrían del folclor del Caribe y entendía esta tierra como pocos, logró trascenderla. Con un estilo popular y cargado de humor, supo apartarse del Realismo Mágico de Gabo que ha marcado a la literatura colombiana durante tanto tiempo.

A diferencia de otros escritores reconocidos, siempre tuvo su lugar de residencia en Colombia. Aunque fue embajador en India y en Egipto, su hogar estaba aquí. Vivió muchos años en Bogotá, pero no se volvió cachaco, más bien quiso que la capital fuera más tropical.

Para el autor, la palabra escrita tenía una gran fuerza, pero se preocupó más por la recuperación del lenguaje popular y la tradición oral. Su intención era ser un juglar que transmitiera el folclor del Caribe con su estilo particular que lograba captar la atención de todo tipo de público. Quizá es la razón por la que fue el primer escritor en producir audiolibros.

En 1975 grabó ¿Por qué me llevas al hospital en canoa,  papá?, un  libro  de  relatos  que  había  escrito  en  1973.  Desde  entonces  grabó  varios  títulos como  Pargo  rojo,  relato  que  ganó  el  Premio  Internacional  Dulcinea,  2000, vale la pena escucharlo narrado con la voz clara y profunda del autor, también grabó El Flecha, una de sus obras más conocidas en la que narra la historia de un boxeador rebuscador que no logra triunfar, El Pachanga, Abraham Al Humor, Foforito, Pedrito el soñador, entre otros.

Sánchez Juliao escribió cuentos, fábulas, historias para niños, reportajes y novelas entre las que se destaca una trilogía musical que incluye rancheras mexicanas en Pero sigo siendo el rey, ganadora del Premio Nacional de Novela Plaza y Janés, melodías andinas en Mi sangre aunque plebeya y música tropical en Danza de redención.

En la Biblioteca están los siguientes títulos:

El hombre y la máquina

C 863.4 S211h

El país más hermoso del mundo

C 863.4 S211p

Danza de redención

C 863.4 S211d

Enlaces de interés

http://www.davidsanchezjuliao.com/

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García Márquez


Por: Felipe Contreras

El protagonista esta semana es nuestro Nobel colombiano Gabriel García Márquez con su más reciente libro Yo no vengo a decir un discurso, en  el que se reúnen los discursos más importantes alrededor de su vida sentimental y literaria.

Los textos que Gabriel García Márquez ha reunido en este libro fueron escritos por el autor con la intención de ser leídos por él mismo en público, ante una audiencia, y recorren prácticamente toda su vida, desde el primero, que escribe a los diecisiete años para despedir a sus compañeros del curso superior en Zipaquirá, hasta el que lee ante las Academias de la Lengua y los reyes de España al cumplir ochenta años.

Los discursos del premio Nobel nos ayudan a comprender más profundamente su vida y nos desvelan sus obsesiones fundamentales como escritor y ciudadano: su fervorosa vocación por la literatura, la pasión por el periodismo, su inquietud ante el desastre ecológico que se avecina, su propuesta de simplificar la gramática, los problemas de su tierra colombiana o el recuerdo emocionado de amigos escritores como Julio Cortázar o Álvaro Mutis, entre otros muchos. El lector tiene entre sus manos el complemento indispensable a una obra narrativa que nos seguirá hablando en un largo porvenir.[1]

La Biblioteca Octavio Arizmendi Posada ha adquirido este último título de nuestro Nobel. Puedes encontrarlo en el cuarto piso de nuestra biblioteca con el número C 865.4 G215y


[1] Random House Mondadori [en línea]. [Consultado 09 nov. 2010]. Disponible en < http://www.megustaleer.com/me_gusta_leer/Libros/Y/Yo-no-vengo-a-decir-un-discurso-ES/Yo-no-vengo-a-decir-un-discurso&gt;

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Roberto Rubiano: la virtud de la brevedad


Editado por: Luisa Margarita Henao

El escritor Roberto Rubiano visitó la Universidad de La Sabana el miércoles 20 de octubre. Asistió como invitado especial a la clase Literatura y Proceso creativo de la profesora Chrisnel Sánchez. El tema principal del conversatorio fue su libro de cuentos Cincuenta agujeros negros.

Este libro reúne cincuenta cuentos breves, textos a los que sólo los une el pertenecer a un mismo género, estilo y a una misma voz narrativa. Algunos se destacan por una eficacia y economía literarias asombrosas. Sin embargo, a pesar de su brevedad, son cuentos que encierran mundos, existencias, historias, homenajes, en donde, en un segundo, en un parpadeo, sucede lo maravilloso, se instala el horror y aparece el absurdo.

Rubiano nació en Bogotá en 1952. Es narrador, fotógrafo y realizador de cine, obtuvo en dos ocasiones el Premio Nacional para libro de cuentos por El Informe de Galves (1993) y Gentecita del Montón (1981). Actualmente, es profesor en la Maestría de Escrituras Creativas de la Universidad Nacional, además de ser escritor asociado de la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa, RENATA, del Ministerio de Cultura de Colombia. Entre sus obras figuran: Una aventura en el papel (1988), Alquimia del escritor (1991), El anarquista jubilado (2001) y Vamos a matar al dragoneante Peláez (1999).

En la Biblioteca está el libro Citas de grandes autores sobre el taller literario:  Alquimia de escritor, que se puede consultar bajo el número topográfico 808.02 C581, en el cuarto piso

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Enrique Serrano: El lenguaje tiene que ser bello


Por: Luisa Margarita Henao Gutiérrez

El escritor Enrique Serrano visitó la Universidad de La Sabana el pasado 8 de septiembre. Asistió como invitado especial a la clase Literatura y Proceso creativo de la profesora Chrisnel Sánchez. Serrano es uno de los escritores más sólidos y estructurados de la narrativa contemporánea colombiana.

En un breve conversatorio con los alumnos, el autor dijo que recurre a la Historia como gran inspiradora para escribir. El pasado lejano ya está consumado, los eventos y personajes ya fueron, así que se puede escribir sobre ellos. Prefiere plasmar en su obra a las civilizaciones que dejaron un legado espiritual como Grecia, India o Persia a las que dejaron un legado material como Egipto y Roma.

Sobre el libro electrónico, opina que simplemente es otra forma de leer. Sin embargo, no le agrada del todo pues es fantasmal, aparece, es intangible. En cambio el libro es un objeto con el que se puede entablar una relación. A la hora de escribir, se siente incapaz de crear frente a un computador, prefiere dibujar a mano cada frase.

Sus palabras son medidas, muy pensadas. Dice que para él expresiones como bacano o chévere no tienen significado. El mundo debe ser descrito con belleza y para lograrlo, el lenguaje tiene que ser bello.

Libros de Enrique Serrano que están en la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada:

 

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