Diarios de la Biblioteca (1) – Febrero


Por: Ángela Suárez Orellano y Carmen Ruiz González (área de asesoría bibliográfica)

Después de varios meses sin vernos, en febrero volvimos a reunirnos para leer acompañados. Las citas fueron los viernes: el 3 de febrero a las 5:00 pm, para una velada de lectura en voz alta con la propuesta de ¿Cuál es tu comienzo de libro favorito? y el 10 de febrero a mediodía para nuestro 57º Club de lectura con estudiantes y algunos invitados especiales. En esta sesión del Club nos adentramos junto a Marlow por el Congo para desentrañar El corazón de las tinieblas.book-1014197_1280

 La velada literaria

 El universo literario está lleno de historias de todo tipo, pero hay comienzos, frases o párrafos, que quedan grabados en la memoria de los lectores, bien por su resonancia, por su intriga, por su carga poética, o por su apacibilidad. Y con veintidós asistentes, sin contar a las encargadas de la Biblioteca, claramente había mucho de dónde escoger en materia literaria esa noche. Así, fuimos por universos de fantasía como el de Percy Jackson, o los de Tolkien en El Hobbit y El Silmarillion, bastante populares; algunos nos llevaron de vuelta a su infancia con el elefante dentro de la serpiente, clásico dibujo que todos podíamos imaginar sin dificultad, célebre por abrir El Principito, y otros a libros menos conocidos como La ciudad de los libros soñadores. Si algo pudimos ver es que los jóvenes todavía creen en la aventura y disfrutan leyéndola.

 Hubo algunas lecturas que resultaban tan seductoras como escalofriantes, como fue el caso de Anna Karenina, Corazón tan blanco, La ladrona de libros, El guardián entre el centeno, y especialmente, Abril Quebrado. Aunque también hubo pie para otras más poéticas, como El Ruiseñor y la Rosa.

 Y no se quedó afuera nuestra querida región latinoamericana que se vio representada con textos de García Márquez (Cien años de Soledad y Crónica de una muerte anunciada), Carlos Fuentes (Aura), Juan Rulfo (Pedro Páramo), y unas palabras introductorias tomadas de Vargas Llosa: las grandes novelas aspiran, afirma el nobel en Cartas a un joven novelista, a hacernos perder de vista que son obras de ficción. En esas primeras líneas, nosotros, los lectores, entramos en su juego y les dejamos que nos lleven un rato por caminos de aventura, fantasía, romance o intriga.

El club de lectura

 Sin buscarlo, ni pretenderlo, el gran tema de febrero en la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada fue la aventura. En la segunda semana nos reunimos nuevamente para dejarnos llevar de la mano del gran narrador Marlow, personaje auto-referido al propio Joseph Conrad, autor de El corazón de las tinieblas, río arriba hasta una Estación de extracción de marfil dirigida por el carismático señor Kurtz, una expedición de rescate en más de un sentido.

 Esta sesión del club fue bastante especial porque contamos con la presencia de Natalia, quien antes había pertenecido al club juvenil, y ahora es estudiante de tercer semestre. También nos visitaron los hermanos Gutiérrez, Eduardo y Arturo, ambos egresados ya.  Y contamos con tres nuevas caras, estudiantes de derecho e ingenierías que quedaron encantados con la discusión, aunque al principio no tenían muy clara cómo era la dinámica. También nos acompañaron un par de caras habituales a quienes siempre es enriquecedor oír.

 De Conrad leímos unos fragmentos de ensayos en los que expone su postura como creador, específicamente, sobre cómo cree que debe encararse el oficio de cualquier artista e intelectual. Y después una breve reseña de Alejandro Llano que nos situó mejor sobre la trama del texto. En la discusión surgieron preguntas como ¿Era Kurtz malo antes de llegar al Congo? ¿Es la sociedad la que nos regula, o son los principios inherentes al hombre? ¿Qué significa ser un hombre hueco? ¿De dónde viene la fascinación que genera el capitán Kurtz? ¿Es la Naturaleza un personaje? ¿Dónde están los límites éticos y dónde los históricos de Conrad? ¿Hay esperanza en El Corazón de las tinieblas? No vamos a pretender que logramos solucionarlas, pero como decía James Thurber: «Es mejor conocer algunas preguntas que todas las respuestas».

 

Para marzo, hemos quedado con la tarea de leer 1984 de George Orwell que irá precedida por una velada literaria sobre Ciencia Ficción, un género en apogeo por estos días en que todos soñamos distopías

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