El poder de las Bibliotecas


Por Ana María Quintero Cardozo (Estudiante de licenciatura en Pedagogía Infantil)

Si me preguntas cuál es mi lugar favorito te diré que es mi sala: tengo una hamaca y dos estantes con más de 300 libros que comparto y disfruto todos los días. En mi localidad, mi espacio de preferencia es la Biblioteca Pública Julio Mario Santodomingo y en la Universidad, la zona verde que rodea la Biblioteca en compañía de un buen libro. Como es deducible, una de las cosas que más amo en el mundo es volar con alas de papel. Adoro la sensación de recostarme sobre el lomo de un buen libro y recorrer valles, bosques, selvas o desiertos, topándome con caballeros, dragones, estrellas, profetas, científicos, filósofos, hombres, mujeres o niños. Soy estudiante de Pedagogía Infantil y un día mientras leía, supe que en la vida mi misión era ser libre y ayudar a otros a encontrar su libertad con ayuda de los libros y las bibliotecas.2.jpg

 En ese orden de ideas, lo primero que hice antes de matricularme en la Sabana fue visitar la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada. Mi mamá, que es egresada, me había contado de ella así que estaba ilusionada. Entré bienvenida por Lucy, la vigilante a cargo, y recorrí rincón a rincón los espacios de lectura y anaqueles disponibles. Le agradecí al cielo que hubiese estantería abierta (no fui usuaria de una así sino hasta cumplir 16 años,entré a la universidad a los 18) y tuviera cupo para alquilar 5 libros con la posibilidad de renovarlos hasta por un mes. Así que una vez adentro, me vi en la tarea de conocer al equipo de la biblioteca y utilizar los servicios que me ofrecían: la hemeroteca, la antigua Sala de Recursos Especiales, los libros recomendados, las capacitaciones en bases de datos y por supuesto, las actividades de Promoción de Lectura lideradas por Carmen Ruiz.

 Aunque me gustaba leer, la ficción no era lo que más me atraía. Sin embargo, una vez me invitaron al Club de Lectura y me encantó compartir con otros mis impresiones del libro propuesto para esa fecha. Luego me animé a asistir a una Velada Literaria con tanto gusto que procuré en el futuro no perderme ninguna. Hoy me declaro una amiga inseparable de los libros de ficción. Y es que ese es, justamente, el poder que tienen las bibliotecas: la capacidad de abrir las puertas y seducirte cuidadosamente hacia temas y autores que jamás hubieses pensado, pero que una vez conoces y exploras ya no puedes dejar. Quieres crecer con ellos y sentir el placer de ver la vida cada día con mayor perspectiva. Además, en la biblioteca encuentras a otros a quienes también les puede la curiosidad y con quienes compartes gustos e intereses… No me creerás pero a dos de mis cinco mejores amigos los conocí en la biblioteca de la universidad. El primero es Martín, mi padrino y la segunda es mi gran amiga, vecina y compañera de aventuras, Carolina.

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La Biblioteca es un lugar de diálogo en donde encuentras voces diversas que una vez sintieron necesario plasmar en palabras su experiencia de vida. Hay tanto que aprender con cada libro y autor… Yo personalmente, lo vivo como un continuo enfrentamiento conmigo misma: he llorado, reído y me he depurado, dejando ver cada más mi esencia. Todo por la libertad que encuentro en la lectura y la diversidad de una buena colección como la de la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada. Sin esa oportunidad, mi vida sería distinta. No diría que peor, pero sí menos abierta y enfocada en el aprendizaje. Tal como  Lopepe Lomong, el protagonista de Correr para Vivir, tenía claro su propósito: hacer visible ante el mundo la realidad de Sudán del Sur por medio de su rendimiento como atleta. Yo sé que lo mío es compartir la capacidad de crecer y viajar que ofrecen los libros desde las bibliotecas por medio de mi emprendimiento.

 Desde enero de este año soy bibliotecaria: los libros de mi casa están al servicio de mis amigos, vecinos y familiares, quienes los pueden alquilar por $3000 durante un mes o consultar en mi sala. De esa manera se aprovecha mi colección, nos conocemos más unos a otros y se hace sostenible la operación y el servicio que ofrezco. En este momento hay 20 bibliotecas como la mía y el reto más importante es descubrir cómo atraer al círculo cercano de cada bibliotecario casero (como llamo a los dueños de los libros) para que se acerque a las bibliotecas caseras y se anime a tejer lazos por medio de la lectura. Mi emprendimiento se llama Anaqueles y lo sueño como una empresa que empodera a las personas para que contribuyan a sus comunidades propiciando espacios de paz, confianza y libertad, mientras generan ingresos por ello.

Con el apoyo del Semillero de Emprendimiento e Innovación Sabana (que me animó a postularme) y al Centro de Tecnologías para la Academia (que me eligió), tuve la oportunidad de contar mi idea en una charla TEDx, titulada Creemos juntos la biblioteca más grande del mundo en la que invito a las personas a confiar más en sus amigos y familiares prestándoles sus libros; a cuestionarse si el dicho “tonto aquel que presta un libro, pero más tonto aquel que lo devuelve” es cierto. Porque, si algo me han enseñado las bibliotecas, es que si quiero crecer y disfrutar la lectura, debo estar dispuesta a romper mis paradigmas y a compartir mis hallazgos con otros.13920485_10209618208312611_5069288689923910380_o

  Pararme en frente del público a hablar del poder tan grande que tienen los libros y cómo las bibliotecas son naves que te pueden transportar en instantes al laboratorio de Marie Curie, Júpiter o al Más Allá, fue una experiencia maravillosa. Tuve 25 días para prepararme y aprender a confiar en mí y mi capacidad de transmitir mi misión personal. Estoy convencida de que todos vinimos al mundo por algo. Yo vine a cultivar el amor y la libertad desde las bibliotecas caseras. Lo supe un día leyendo en un sillón del Centro Cultural Biblioteca Pública Julio Mario Santodomingo. Mi invitación es a que escuches en tu interior el llamado que está impreso para ti desde el momento en que te concibieron. En mi caso estoy dejando que esa intención me lleve hasta donde sea posible. Hay que estar atento para cuando se manifieste… ¡tal vez sea un día leyendo! Me entusiasma la idea de que en bibliotecas como la Octavio Arizmendi Posada, muchas personas como yo descubran su pasión y su propósito de vida gracias a un libro.

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