Patrick Modiano, un Nobel al arte de la memoria


Por Carmen Ruiz

Todos los años por estas fechas crece la expectativa cuando se avecina el anuncio del Premio Nobel de Literatura. Se disparan las apuestas por los eternos candidatos o por escritores nuevos en la lista de favoritos, quizá no tan conocidos, quizá políticamente más correctos con la cuota obligada al multiculturalismo. Yo siempre me ilusiono y espero que por fin le concedan el galardón al israelí Amos Oz, al albanés Ismaíl Kadaré o al estadounidense Philip Roth, pues son (no sólo en mi opinión) algunos de los grandes de la literatura vivos todavía. Muchos de ustedes los conocen, pues hemos saboreado y discutido sus libros en varios de nuestros clubes de lectura. Mi compatriota Javier Marías, uno de los autores que más he leído bajo el hechizo de su escritura maravillosa, también suele figurar en las listas de premiables y el conjunto de su obra bien lo merecería…

 Pero la Academia Sueca no ha fallado este año a favor de ninguno de esos novelistas sino del francés Patrick Modiano. No puedo sino aplaudir esta decisión. Los dos libros que he leído de él: Dora Bruder (Seix Barral, 1999), para algunos críticos su mejor novela, y Reducción de condena (Pre-textos, 2009), me descubrieron sus obsesiones, entre ellas, la de rastrear sus orígenes, y una intensidad narrativa e intelectual concentrada en muy pocas páginas. Son precisamente estas características las que ha destacado el jurado al anunciar su decisión de conceder el Nobel al escritor francés “por el arte de la memoria con la que ha evocado los más inasibles destinos humanos y descubierto el mundo de la ocupación”. Ese fue su pasado, su origen, pues sus padres, un descendiente de una familia de judíos italianos y una actriz belga se conocieron durante la ocupación nazi de Francia, tuvieron que ocultarse y se casaron en noviembre de 1944. Un año después nació Patrick.

 El reciente Premio Nobel, destacado autor de su generación, junto con Pascal Quignard, Pierre Michon o Le Clézio (Premio Nobel, 2008) es un escritor casi de culto, de esos que se recomiendan entre amigos como un secreto dichoso. Su estilo es contenido, de una brevedad y exactitud estremecedoras. Sus novelas incursionan con valentía en uno de los momentos más oscuros de Francia y saca a la luz algunos hechos que muchos prefieren olvidar, como el del vergonzoso colaboracionismo con el régimen nazi. Entre sus obras cabe destacar, además de las dos citadas más arriba:

  • Rue des boutiques obscures (1978) (Premio Goncourt); traducida al español primero como La calle de las bodegas oscuras (1980) y posteriormente como Calle de las tiendas oscuras (Anagrama, 2009).
  • Trilogía de la ocupación (Anagrama, 2012): un volumen que recoge El lugar de la estrella, La ronda nocturna, Los paseos de circunvalación, sus tres primeras novelas. Recibieron numerosos galardones, entre ellos el Gran Premio de la Academia Francesa.
  • En el café de la juventud perdida (Dans le café de la jeunesse perdue), Anagrama, 2008.

Patrick Modiano ha cultivado además una estrecha relación con el cine: cuatro de sus novelas fueron llevadas a la gran pantalla y él mismo participó en la escritura del guión de algunas películas. En 2000 fue miembro del jurado del Festival de Cannes que premió con la Palma de Oro a la película Dancer in the Dark, de Lars von Trier. Sin lugar a dudas, en la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada, no vamos a dejar pasar la oportunidad de dar a conocer a este gran escritor, ya estamos adquiriendo más libros suyos: estén atentos, se aproximan clubes de lectura sobre Modiano…

Un último apunte: con la concesión del Premio Nobel de Literatura a Patrick Modiano, Francia se convierte en el país con más ganadores (15). Recordemos que fue un poeta y ensayista francés, Sully Prudhomme, el primero en recibir este premio en 1901. Años después, le sucederían en este honor sus compatriotas Henri Bergson, André Gide, François Mauriac, Albert Camus o Jean-Paul Sartre, por citar sólo algunos escritores cuyas obras demuestran que las fronteras entre la literatura y la filosofía no están tan claras. En este ranking de los laureados de las Letras Universales, le siguen al país galo Estados Unidos con 11 y el Reino Unido con 10. La última vez que se premió a un escritor de lengua española fue en 2010: el peruano Mario Vargas Llosa. Si retrocedemos en el tiempo, encontramos al mexicano Octavio Paz (1990), al español Camilo José Cela (1989) y a nuestro querido Gabriel García Márquez (1982). Casi 4 décadas y tan sólo 4 premiados. Señores de la Academia Sueca: ¿para cuándo otro Nobel de Literatura hispanoamericano?

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