El arte y su esencia


Por Fredy Gonzalezblog fredy

Es emocionante hablar o escribir de arte, del esfuerzo y del tiempo que representa, de sus delicados detalles que lo hacen muchas veces irreal, abstracto y a la vez sublime[i], por lo que quiero aprovechar este espacio y el gusto por el tema para hacer una breve y somera reflexión sobre la esencia del arte.

 Para empezar, lo primero que me viene a la cabeza es ¿Qué es el arte? Es una pregunta difícil ya que no existe una descripción única y dada su naturaleza sensitiva tampoco puede ser objetiva. Su definición, abierta a debates, depende de la influencia del tiempo y del espacio donde se situé el individuo que la juzgue[ii].

 Esta actividad creadora ha acompañado al hombre a lo largo de los siglos. Desde las expresiones más primitivas como las encontradas en las Cuevas de Altamira (España), señaladas de pertenecer al período paleolítico, hasta las más recientes y sofisticadas composiciones pictóricas de nuestros días[iii].

 En esencia, existen dos elementos fuertemente relacionados con el arte, la estética y la comunicación, por un lado, el hombre siempre ha dedicado mucho tiempo al embellecimiento de los lugares que habita y por el otro, insinúa la manera de sentir y de pensar en determinada época de la historia, porque lo que es verdad para una persona puede serlo también para una sociedad[iv].

 Profundizando en la comunicación, el arte es un espejo que refleja la realidad del hombre, su visión de la vida y del mundo, sus sentimientos, la situación política y social de una misma raza, de un mismo pueblo, de una misma cultura, lo que por consiguiente permite deducir que la historia del arte está asociada directamente con la historia de la humanidad[v].

 El arte es un condensador de vida interior que hace vibrar con su carga a quien la contempla y a su vez, descarga aquellas tensiones que agitan las profundidades del alma, de esta manera la obra de arte se convierte en la imagen o proyección de su creador, de su pensamiento y de sus sueños, una máquina del tiempo que permite, por ejemplo, iniciar un diálogo entre un artista del siglo XV y un espectador del siglo XXI[vi].

 Permite recorrer junto con el autor los más fantásticos valles, caminar por los exóticos paisajes de Rousseau, acompañar a los reyes de España cuando Velásquez pinta sus Meninas, sufrir el dolor desgarrador de La Piedad de Miguel Ángel, asistir a la consagración de Napoleón de Jacques-Louis David o sentirse anonadado y embelesado mientras se recorre una catedral gótica[vii].

 Además, existen gran variedad de corrientes artísticas que quieren comunicar, transmitir y difundir su pensamiento, pero por falta de divulgación, infinidad de monumentos y expresiones artísticas quedan abandonadas o menospreciadas.

 Es por ese motivo que lo invito, a usted amigo lector, a profundizar sobre la temática sugerida en el presente escrito aprovechando la amplia colección de enciclopedias que la Biblioteca Octavio Arizmendi Posada tiene a su disposición y en las que encontrará las obras de los más grandes artistas a nivel mundial con ilustraciones, reseñas y láminas a todo color.

 

Dichas colecciones las puede consultar en la Sala de Artes y Humanidades, segundo piso. ¡Los esperamos!

[i] Estrada J., Leonel. Arte actual: diccionario de términos y tendencias. V.1 Pág.23-69.

[ii] Ibid., p.78

[iii] Triadó, T. Historia del arte. V.1 pp. 30-31

[iv] Estrada J., L. Op. cit. p.23

[v] Ibid., p.4

[vi] Ibid., p.8

[vii] Summa artis : historia general del arte. V.7 p.139

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