Más allá de los índices de lectura


Por: Adriana Bello

Semanas atrás durante la inauguración de tres bibliotecas públicas que hacen parte del proyecto nacional de fomento a la lectura y escritura Leer es mi cuento, la Ministra de Cultura Mariana Garcés mostro su preocupación por el bajo índice de lectura en la actualidad en Colombia: “Hoy en día el 30% de los hogares colombianos no tiene libros, el promedio de lectura de la población es de dos libros al año”.

leer es mi cuentoEsta situación ha sido un tema importante en los debates y en los objetivos del gobierno del presidente Juan Manuel Santos, quien ha propuesto subir estos índices a por lo menos 3,2 libros al año. Por esta razón, se ha dado prioridad a la ejecución del plan nacional en el que el gobierno ha invertido 142.000 millones de pesos equivalentes al 32% del presupuesto total del Ministerio, dando prioridad a municipios que han sido víctimas de la violencia y con bajo presupuesto económico.

De igual manera, la Ministra resaltó el papel de la sociedad en el fomento de la lectura en los municipios, pues no es una tarea exclusiva gobierno sino que hace parte de un proyecto en conjunto en donde los padres son el pilar en el proceso de motivación de la lectura en sus hijos.

Pero, de manera más específica, ¿cuál es el papel de las bibliotecas en este proceso?. Las bibliotecas tienen un rol importante pues son el eje de todo el proyecto: ellas deben crear los espacios para fortalecer en el usuario la comprensión y el análisis de textos y propiciar de esta manera hábitos de lectura más consistentes en la población colombiana.

De igual manera, las bibliotecas deben crear espacios de comunicación e intercambio de ideas para estrechar el vínculo con la comunidad en donde se está trabajando y vislumbrar de esta manera las necesidades y características esenciales del municipio. Así, la promoción de lectura en colegios, cárceles, albergues y zonas de conflicto se puede realizar en conjunto con todas las instituciones que rodeen la zona geográfica a trabajar.

Finalmente, es importante integrar a la comunidad de manera más directa creando espacios de apropiación e identidad en clubes de lectura o encuentros literarios. En estos lugares se fortalecen los detalles más pequeños de lectura y se moldean gustos y motivaciones específicos en el usuario generando un vínculo más estrecho entre la biblioteca y el individuo.

Dado lo anterior, pienso que la solución no está en aumentar un índice de lectura en 3,2 libros al año, sino en dar profundidad a los procesos que se necesitan para llegar a ese objetivo partiendo del aporte y aprendizaje que se obtiene desde el núcleo familiar, la educación y las bibliotecas generando espacios y proyectos de promoción de la lectura donde no solo se enseña a leer sino a comprender, analizar, comunicar y, lo más importante, amar los libros y la lectura.

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