2400 años de la Academia platónica


Por: César Augusto Hernández*

AcademiaEl diálogo platónico es muestra de la facultad más importante de los seres humanos: el lenguaje, y en esto de la capacidad de comunicarnos, de simbolizar, de expresar nuestro parecer a otros, algo que parece surgir con natural espontaneidad. El logos que está en todo ser humano, en mayor o menor medida, es sinónimo de la razón que ha llegado con la democracia ateniense, con el carácter intersubjetivo y objetivo de la verdad de la Polis. No obstante, más que reconocer una verdad particular es evidenciar la imposibilidad de llegar a la forma elemental de la naturaleza humana de manera acabada y sin trabajo, esto, porque en aquel camino de sus diálogos se hallan el reconocimiento de la propia ignorancia y la virtud del esfuerzo constante por ascender dialécticamente desde las sombras de la opinión sin fundamento a luz de la verdad. El lenguaje como imagen no se reduce a sus elementos materiales: la escritura y los sonidos, pues avanza en la dirección de las ideas que se ahondan y construyen en el diálogo. Sócrates, el personaje central de la obra platónica, filosofa en los caminos, en las casas, en la ciudad, con sus amigos, conocidos y rivales, es un ejercicio de cada día y en cada lugar ligado a la ciudad misma: es una Filosofía con y para el hombre, y no existe otra forma de hallar la verdad si no es a través del lenguaje. Pero el maestro, quien orienta la discusión, quien refuta, discute y responde, a veces calladamente no puede carecer de virtud, guiar a otro, conducir a otro, hacer que recuerde en él la verdad misma no es tarea simple. Por esto, cuando pensamos en lo que Platón mismo hizo en edad madura, hacia el año 387, regresando de su segundo viaje a Sicilia y estimulado siempre por el deseo de responder a su tiempo: al clima social, humano y científico, al comprar un terreno consagrado a Akademos fundando en aquél lugar la escuela de filosofía que habría de conocerse durante muchos siglos como La Academia platónica, imaginamos que en ella quiso el filósofo hacer realidad el uso correcto del lenguaje, de la facultad y deseo de comunicar y, ante todo, de enseñar.

La Academia fue un lugar donde acudieron los más brillantes de su época: médicos, matemáticos, retóricos y físicos. La educación platónica involucró tanto la crítica como la reforma consiguiente a los valores de la tradición helénica arcaica y algunos postulados del clasicismo. La virtud que se buscaba en la Academia permitía al hombre valorar la justicia y el grado de libertad que puede reclamar, puesto que es bien y conocimiento, bien que guía la conducta que apoya la justicia en la ciudad y conocimiento que permite discernir lo falso de lo verdadero; preparación para entender y valorar el papel de la tradición poética, los valores de la aristocracia que había sido reformada por la política de Solón y Pisístrato, preparación para defenderse de la falacia y la mentira que implicaban una educación mercantil o cambiaria, y a la vez no perder el amor hacia la ciudad y el conocimiento, conocimiento que sin la reflexión sobre el bien y la belleza no puede ser propiamente conocimiento. Mucho se ha especulado sobre los estudios que quienes asistían a la Academia debían cursar: Matemáticas, Física, Retórica, Música, o si existía un plan de estudios como el expuesto en la República, lo cierto, es que no era una escuela para aprender estas cosas, aún cuando se abordaran, hecho que ya la educación griega suplía. No era sólo el hecho que existiera este o aquél saber era especialmente la indagación sobre su necesidad y posibilidad, esto es, sobre su naturaleza y la realidad que presentan.  La educación y filosofía platónica también se valió del mito y la simbología en los casos que ciertas ideas superaban el entendimiento humano. Otras formas de tratar los asuntos filosóficos fueron la mayéutica, diáiresis, discurso imagen, geometría, anamnesis y muchos más hicieron parte de la didáctica platónica, de la indagación filosófica.

Este año celebramos 2400 años de la Academia platónica cuyo progreso e influencia han determinado en mucho la cultura occidental, si bien la Academia antigua fue cerrada en el año 529, han sido incontables los pensadores que asumieron el platonismo, las escuelas que en distintas épocas de la historia han surgido, los elementos de la cultura y la educación que abundan en rasgos platónicos. Pensar el origen y la importancia de la Filosofía para nuestra sociedad actual parte, en buena medida, de la reflexión sobre este hecho histórico. En todo el mundo se realizarán distintos actos académicos como el Congreso Mundial de Filosofía en Atenas que se llevará a cabo en agosto del 2013, y en nuestra Universidad con un ciclo de conferencias sobre la Academia platónica: origen, estructura de los estudios, progreso de la Academia, desarrollo histórico y actualidad del Platonismo y la formación en la Academia.

*Profesor Departamento de Filosofía

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