Colombia en Londres 2012


Por: Adriana Bello

Al buscar de manera simple la definición de “deportista”, nos encontramos con definiciones como: persona que practica algún deporte, persona que practica una actividad física o persona aficionada a los deportes o entendida en ellos. Estas definiciones nos muestran la manera más fácil de entender y comprender el ámbito y la función del deportista, pero a su vez nos guían por difíciles caminos en los que ser deportista se limita radicalmente a estos simples enunciados.

En Colombia ser deportista se ve como una meta individual, donde se dan soluciones a problemas económicos y familiares a cambio de buenas actuaciones en mundiales u olímpicos. Así, el estado premia las buenas actuaciones de nuestros deportistas en torneos internacionales con casas, dinero y en algunas ocasiones hasta con trabajo en ámbitos distantes al área deportiva. Por lo tanto, no hace parte de un proceso de formación de deportistas sino, en la mayoría de los casos, de una competencia donde gana el que tenga más necesidades.

Sumado a esto, son pocos los deportistas colombianos que logran formarse en conjunto con la academia. Dado que son realmente muy pocas las instituciones educativas en las que el papel del deporte se encuentra en el mismo escalafón que el del estudio. En Colombia, las políticas de educación tienen casi como único objetivo la formación académica, excluyendo y limitando en gran medida la formación integral del deportista colombiano.

Este año a los Juegos Olímpicos de Londres, Colombia envió la más grande delegación de su historia, 104 deportistas, consiguiendo la mejor presentación de Colombia en toda la historia con una medalla de oro, tres (3) medallas de plata y cuatro (4) de bronce. Esto es algo realmente heróico, teniendo en cuenta la manera en que se forma y se premia a los deportistas colombianos.

La conclusión que nos deja todo esto es sencilla: Colombia es un país lleno de talento, pero sin proyectos serios de educación académica y deportiva. Los deportistas, además de conocer las técnicas de una disciplina, deben recibir formación educativa, cultural y desarrollar habilidades comunicativas, recibir apoyo psicológico que permita creer en ellos mismos y encontrar la manera de proyectar sus metas. Nos preocupamos más por soluciones armadas a problemas sociales, pero no vemos al deporte como una solución social a estos problemas.

Aprovecho también para invitarlos a leer algunos libros relacionados con la historia de los olímpicos como Los juegos olímpicos en la antigüedad de Manuel Briceño y otros que aportan a esta discusión desde la perspectiva de la economía del deporte.

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