Mafalda en los 80 años de Quino


Por: Luisa Margarita Henao

Mafalda fue una de mis primeras amigas, teníamos más o menos la misma edad cuando comencé a leerla y aunque aún no entendía muchas cosas me encariñé con ella y sus amigos desde el primer momento. Siempre la recordaba cuando a la hora del almuerzo llegaba el momento de la temida “sopa”, plato que al igual que le pasa a ella, tampoco está entre mis favoritos. Quizás por ella conocí a los “Beatles” y tiempo después cuando comencé a aprender inglés supe que se decía “Bitles” o “Birols” y desde entonces disfruto de sus canciones. Al igual que Mafalda, he tenido el sueño de ser traductora en las Naciones Unidas, pero no hasta el punto de traducir cosas amables cuando los gobernantes se dicen cosas duras. A medida que crecí, Mafalda lo hizo conmigo en el sentido de que podía comprenderla más y cuando estudiaba filosofía en la universidad un profesor nos preguntó cuál era nuestro filósofo de cabecera. Cada uno de mis compañeros mencionó a importantes filósofos como Kant, Hegel, Platón o Sartre y cuando me llegó el turno respondí sencillamente: Mafalda. Se hizo un silencio sepulcral y por un momento pensé que lo mejor sería cambiar de carrera inmediatamente, pero luego estallaron las risas de aprobación y tanto el profesor como mis compañeros coincidieron en que Mafalda es nuestra filósofa latinoamericana por excelencia. Lo triste del asunto es que aunque siempre me he sentido identificada con Mafalda, muchas personas cercanas dicen que me parezco a Susanita, pero en vez de tener “marido e hijitos”, tengo “gatitos”.

Esta avalancha de recuerdos se debe a que el pasado 17 de julio el señor Joaquín Lavado, más conocido como Quino, cumplió 80 años. Este pensador y humorista argentino es famoso más que todo por ser el papá de Mafalda lo cual no es del todo justo pues sus otras historietas son geniales, a veces incluso más que Mafalda. Sus cómics suelen mostrar a gente normal que afronta situaciones del diario como los trámites interminables, los equívocos de la autoridad, las diferencias de opinión, entre otros. Situaciones que se prestan para desplegar un humor ácido e incluso cínico que revela el absurdo constante de la condición humana sin importar la clase social, género o raza. Aunque Quino dibuja una visión bastante pesimista de la realidad, es fácil sentir simpatía por sus personajes y las circunstancias que enfrentan porque muchas veces uno se puede sentir identificado.

Quino ha dedicado su vida a dibujar historietas y yo creo que sigue vigente, incluso las nuevas generaciones le pueden encontrar el gusto, aunque por ejemplo Mafalda, que fue creada en los años 60, nunca conoció un computador o un celular y menos una tableta, internet o las redes sociales. Incluso esta fue su reacción cuando llegó el primer televisor a su casa:

En internet se pueden conseguir las historietas de Mafalda y los demás cómics de Quino, pero a los nostálgicos les recomiendo estos libros:

  • Mundo Quino (1963) (reeditado en 1998)
  • A mi no me grite (1972)
  • Yo que usted… (1973)
  • Bien, gracias, ¿y usted? (1976)
  • Déjenme inventar  (1983)
  • Quinoterapia  (1985)
  • Humano se nace (1991)
  • Yo no fui (1994)
  • Esto no es todo (recopilación) (2002)
  • ¡Qué presente impresentable! (2005)
  • Toda Mafalda (2007)
  • ¿Quién Anda Ahí? (2012)

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