Un tema sobre in- pertinentes y todo el tiempo oportunos


Por: Nancy Castañeda

La biblioteca puede garantizar libertades y derechos humanos tan
básicos como la educación, la información, la libre expresión, la identidad y
el trabajo (…) Y también puede enseñar a leer: a leer las leyes que nos
protegen y los contratos injustos que intentan explotarnos, y la historia
verdadera de las luchas de nuestro pueblo, y las técnicas para solventar
nuestras carencias (…) En realidad, una biblioteca puede enseñar lo que
desee enseñar, porque posee el arma más potente que existe sobre la Tierra.
Esa arma no se carga con pólvora ni escupe fuego y muerte: funciona a base
de información, y de ella florecen ideas, comprensión, saber, inteligencia
y cultura (…).
(E. Civallero, 2006).

Hace algunas semanas hubo un tema interesante que se suscitó en el club de lectura sobre el libro El Olvido que Seremos de Héctor Abad Faciolince, centrando nuestra atención en varios temas como la capacidad del escritor para manifestar sentimientos tan profundos de amor hacia su padre, el reconocimiento hacia su madre y su actitud de liderazgo en la familia; sobre la realidad de la salud pública del país en ese entonces (especialmente años 70´s)  con problemas que hoy día prevalecen como si el tiempo no hubiera pasado: desnutrición y mal nutrición, falta de acceso al agua potable, precariedad en la prestación de servicios públicos, la salud como negocio, etc. Inquietudes importantes las que se generaron y realmente trascendentes, más allá de los puntos en los que normalmente se centran las personas al respecto de este libro y que les produce una especie de constipación en sus rostros.

En dicho espacio se destacaban también las acciones que había llevado a cabo Héctor Abad Gómez, la manera como reaccionó frente a esa precariedad en el tema de salud pública, con un sentido social tan marcado y comprometido con la causa que sus decisiones beneficiaron su realidad y la actual pues fue quien propuso (y quedó por ley) el prestar un año de servicio rural para los médicos, sin dejar de lado su ardua labor en el tema de derechos humanos, pero para infortunio de nuestra actualidad, la violencia (a la que él se refería como otra enfermedad) una vez más nos privó de contar con sus aportes y sabiduría, dando posibles soluciones desde esa perspectiva clara de la realidad que conoció por haberse untado de pueblo, por que ese contacto con las comunidades lo hizo sentirse en ocasiones impotente ante tanta necesidad y mucho por hacer. Personas como Héctor Abad Gómez, están dentro del grupo de quienes están más que convencidos de que su compromiso no es solo con la profesión por la mera labor de ejercerlo, es porque sienten el fuerte compromiso de la labor social y de trascender en la vida de las personas, en especial en aquellas que la realidad política las margina y les vende otra idea persuasiva, de democracia deliberativa y no participativa…craso error.

Es así que la historia de nuestro país nos da y nos arrebata; nos arrebata a esos seres que luchan incasables para que de manera equitativa todos veamos un paisaje de prados verdes  de tranquilidad, dignidad humana y tolerancia… pero también esos seres que parecen ángeles encomendados para una labor, dejan almas inquietas por seguir en la vida no pensando solo en el bien particular y más cercano, sino con la concepción de que así como el trabajo dignifica, las labores sociales aun más, sobre todo en un mundo en el que cada vez el capitalismo y el consumismo hacen que el humanismo, ese enfoque de valores humanos se desdibuje en el tiempo o termine por ser comercializado o convertido en un bien consumible.

Por tanto la academia, con toda la universalidad de saberes que concentra, no está exenta de influir en lo político y en lo social pues tiene las competencias para que toda su comunidad académica se haga sentir afuera, pues nuestra realidad es que “gran parte de la ciudadanía no tiene conciencia sobre sus responsabilidades cívicas y las transfiere de modo automático al Estado, con todas las implicaciones que acarrea”[1].

Así como la academia debe tomar parte de las múltiples realidades y transformarlas en beneficio de todos, la responsabilidad social de las Bibliotecas se hace efectiva por el hecho básico y fundamental de facilitar el acceso a la información, como lo afirma Civallero (referido al comienzo de este artículo). Así como debe haber compromisos institucionales, la responsabilidad cívica que ejercieron personajes como Héctor Abad y Jaime Garzón Forero, inoportunos para pocos, pertinentes para muchos y a quienes evoco y admiro, son el referente histórico para que esa suma de problemas sociales, no pasen a ser la suma de muchos olvidos…entonces, qué seremos?


[1] MANCIPE FLECHAS, Eduardo; CÁCERES ARIAS, Mery Alexandra.  La participación ciudadana y sus vínculos con la “democratización del conocimiento”: un análisis desde la perspectiva republicana. Revista Códice Vol. 5 N.° 2. P. 137

1 comentario

Archivado bajo Interés general

Una respuesta a “Un tema sobre in- pertinentes y todo el tiempo oportunos

  1. Carmen

    Apasionada defensa de esos héroes colombianos. Me ha gustado mucho tu artículo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s