La utopía traducida


Por: Nancy Castañeda

Hace unos días revisando el periódico El Espectador, encontré un artículo titulado: La observadora y el traductor. En primer lugar, la observadora hace alusión a Wislawa Szymborska escritora de origen polaco y premio nobel de literatura en el año 1996. En segundo lugar, el traductor es alguien muy cercano a nosotros, nombrado hace poco Decano de la Facultad de Filosofía y Ciencias Humanas: Bogdan Piotrowski. Esta noticia se da en razón a la muerte de la poetisa el pasado 1 de febrero por un cáncer de pulmón y debido a este suceso se hace referencia a las obras que el Dr. Piotrowski ha traducido al español.

Queriendo dar un valor agregado al reconocimiento que hizo la prensa al respecto, más abajo transcribo uno de los poemas traducidos por el Dr. Piotrowski como una forma de hacerle un pequeño homenaje a la magia de la palabra escrita por Wislawa y de quien se afirma “Hace la mejor poesía con un lenguaje casi cotidiano que llega a cualquier lector huyendo de las grandilocuencias”. Por supuesto que tal afirmación llega a nosotros gracias a la bella labor de traducción  hecha por el Dr. Piotrowski.

 A continuación comparto uno de los poemas traducidos por el Decano:

Utopía[1]

La isla donde todo se aclara.

Aquí uno pisa el terreno de las pruebas.

No hay otros caminos, sino el de la llegada.

Los arbustos están cargados de respuestas.

Aquí crece el árbol de la justa suposición

Con las ramas eternamente desenredadas.

Al lado de la fuente, maravillosamente sencillo,

Crece el árbol del entendimiento que se llama Ah, [Entonces es así.

Mientras más adentro del bosque, se abre más amplio

el Valle de la Evidencia.

Si hay alguna duda, el viento la deshace.

El eco, sin provocar las voces, recoge

Y explica con ánimo los misterios del mundo.

A la derecha una cueva, donde yace el sentido.

A la izquierda, el lago de la Profunda Convicción.

Del fondo se despega la verdad y flota suavemente encima.

El valle lo domina la Seguridad Inquebrantable.

De su cima se despliega el Quid del asunto.

A pesar de sus encantos, la isla esta despoblada

Y las huellas de los pies visibles en las orillas,

Todas, sin excepción, se dirigen hacia el mar.

Como si solamente se hubiera ido de aquí

y no tuviera regreso del abismo de las aguas.

En la vida que no se puede concebir.


[1] Piotrowski, Bogdan. La gran dama de la lírica: Wislawa Szymborska . Bogotá: Universidad de La Sabana; Instituto Caro y Cuervo, 1998. Pg. 44

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