La importancia de las competencias informacionales


Por: Yanet Tello Viteri

Ante todo, cabe destacar que el concepto de competencias es muy amplio en el caso de su aplicación en el ámbito universitario y específicamente en el bibliotecario.

De acuerdo con lo anterior, algunas entidades orientadas a la gestión de la información y del conocimiento dentro del ámbito de una biblioteca universitaria, tales como el Proyecto Tuning [1] definen competencia en educación, como una red conceptual amplia, que hace referencia a una formación integral del ciudadano, por medio de nuevos enfoques como el aprendizaje significativo, en diversas áreas: cognoscitiva (saber), psicomotora (saber hacer, aptitudes), afectiva (saber ser, actitudes y valores).  Así, la formación integral se va desarrollando poco a poco, por niveles de complejidad, en los diferentes tipos de competencias: básicas, o fundamentales, genéricas o comunes, específicas o especializadas y laborales. La competencia al igual que la inteligencia no es una capacidad innata, sino que por el contrario es susceptible de ser desarrollada y construida a partir de las motivaciones internas de cada persona, motivaciones que deberán ser comunicadas al grupo de trabajo [2].

La necesidad de desarrollar no solo habilidades procedimentales de uso de documentación en soporte de papel o electrónica, sino habilidades de pensamiento, comprensión, análisis y síntesis; al igual que actitudes y valores respecto a la información, su valor y su respeto, justifica en parte la importancia de adquirir estas competencias.

Aunque pueda parecer superfluo, hay que explicitar la importancia de la formación documental en el ámbito universitario, su por qué y su para qué, ya que se ha comprobado que todavía hay estudiantes que pasan por la universidad sin haber utilizado de modo habitual las bibliotecas universitarias y sus recursos, lo que lleva a concluir que para ellos y sus profesores esas competencias y habilidades no eran imprescindibles.

Igualmente, para el desarrollo de competencias informacionales se tienen en cuenta algunos modelos, como “Big6”, entre otros, que es un modelo estructurado, con un orden jerárquico que permite abordar de forma metódica un problema de información para una solución del mismo, a través del desarrollo y adquisición de competencias informacionales y apoyado en el pensamiento crítico.  La suma de las seis áreas en las que está estructurado el modelo proporciona las estrategias requeridas para satisfacer las necesidades de información, con el fin de lograr que los estudiantes sean capaces de identificar y acceder a los recursos de información eficazmente, evaluarlos y usarlos de manera autónoma, ética y legal, además de valorar los recursos de información que la Biblioteca pone a disposición de la comunidad universitaria, destacando que las competencias informacionales son relevantes en el aprendizaje para toda la vida.

El modelo Big6

Áreas de habilidades

Propósitos

Actividades para la práctica

Definición de la tarea a realizar

Definir el objeto de estudio a identificar la información necesaria para completar el planteamiento del problema

Enfocar: ¿Cuál es el problema?

Estrategia de búsqueda

Buscar en todas las fuentes de información posibles y elegir las más apropiadas para la temática a resolver

Buscar: ¿Cómo debo buscar?

Localización y acceso

Localizar la fuente en bases de datos , catálogos, colectivos, revistas especializadas, etc.  Encontrar la información dentro de la fuente.

Clasificar:  ¿Qué encontré

Uso de la información

Profundizar en la fuente (leer, escuchar, visualizar, etc.)  Extraer la información relevante.

Seleccionar: ¿Qué es lo importante?

Síntesis

Organizar y presentar la información que proviene de múltiples y diversas fuentes.

Sintetizar:   ¿Cómo encaja la información?  Producto ¿A quién va dirigido?

Evaluación

Juzgar el proceso (eficiencia) Juzgar el producto (efectividad).

Evaluar:  ¿Y ahora qué?  Reflexionar:  ¿Qué aprendí?

Algunas experiencias exitosas sobre el desarrollo de estas competencias para lograr resultados eficaces, se han dado porque se han integrado transversalmente en el currículo en todas las disciplinas, todos los ambientes de aprendizaje y los niveles educativos, con el fin de desarrollar el pensamiento crítico, la curiosidad intelectual, habilidades para el trabajo en equipo, el liderazgo que contribuya al aprendizaje a lo largo de la vida. Se han identificado dichas experiencias en  la India y países asiáticos, Europa, Australia, Norteamérica; en Iberoamérica en Argentina, Brasil, Costa Rica, Chile, Cuba, Venezuela, España, Guatemala, México, Puerto Rico, Perú y Uruguay, en programas de pregrado y postgrado.


[1] El proyecto Tuning-América Latina es una iniciativa de las universidades para las universidades. Se busca iniciar un diálogo para intercambiar información y para mejorar la colaboración entre las instituciones de educación superior, favoreciendo el desarrollo de la calidad, de la efectividad y de la transparencia. Con el trabajo de las 62 instituciones de educación superior de los 18 países latinoamericanos participantes se espera que, en los dos próximos años, se identifiquen puntos de referencia común en diferentes áreas del conocimiento, necesarios para tender los puentes destinados al reconocimiento de las titulaciones en la región y con otras regiones del planeta.
[2] Proyecto Tuning América Latina.  Reflexiones y perspectivas en la Educación Superior.  2004 – 2007.  pp. 35 – 36.

Deja un comentario

Archivado bajo Alfabetización informacional, Temas académicos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s