Humanización a través de la educación y de la tecnología


Por: Yanet Tello Viteri

Hoy por hoy, en todos los ámbitos de la vida hacen presencia necesaria y por lo mismo inevitable, las nuevas tecnologías[i], cuya función es proporcionar una ágil y abundante información para nutrir la acción humana, razón por la que el hombre se ve abocado a poner de manifiesto la enorme potencialidad de su inteligencia, ya que esa abundancia de información conlleva a la necesidad de seleccionar y es la persona que se informa quien elige desde su conocimiento. El enlace de la formación humana, es la íntima vinculación entre conocimiento y elección de información, información estructurada, organizada en el pensamiento, y que es formación, cuando el aprendizaje conlleva a una modificación de la subjetividad, a un crecimiento interno, a un avance hacia nosotros mismos, a un enriquecimiento de nuestro ser práctico[ii].

Una propuesta educativa mediada a través del uso eficiente de las tecnologías de la información y de la comunicación garantiza su finalidad formativa en la medida en que se comprenda que la acción humana se impone sobre el objeto técnico ya que se debe atender el por qué y para quién de su uso, antes que al cómo. Las TIC proporcionan una gran cantidad de información y herramientas pero sólo a través del aprendizaje organizado y con objetivos, esta información puede convertirse en conocimiento que facilite el proceso de aprendizaje en el que también se programen sesiones presenciales, ya que la interrelación personal es fundamental.

De acuerdo con la reflexión planteada por Rodríguez Sedano[iii] en torno a la persona humana, las implicaciones de la tecnología hoy y su incidencia en la acción educativa, gira en torno a la propuesta de posibles retos innovadores para afrontar el porvenir -más que como oportunidades-, en la que la persona es la protagonista por excelencia de los cambios que generan y ofrecen la ciencia y la tecnología, que cobran validez en cuanto el reto es el aprovechamiento de los mismos, en la medida que redunde en el crecimiento personal.

Propone que para revitalizar el humanismo debe primar una mayor atención a los principios que a los procesos; llama la atención en cuanto a que la educación es un compromiso de todos, en la que la familia es lo esencial, juega una papel preponderante en la formación de la persona humana a la luz de nuestros valores y nada, -ni la tecnología-, puede distraernos de lo que es prioritario, para lo que recomienda serenarse dejar de lado el activismo para dedicar tiempo a contemplar, para luego saber qué hay que hacer, para tener criterio y saber discernir, para poner los medios y ser responsable de aquellos medios, pero en los que el hombre tampoco puede prever todas las consecuencias, aunque sí de aquellos efectos que podrían ser previsibles y que no se supo o no se quiso prever. Tales efectos son resultado de dejar a la tecnología una autonomía de acción por lo que no todo lo técnicamente posible es aceptable moralmente y de las que subyace el debate ético.

Esta humanización está profundamente arraigada en la virtud, por lo que no hay otra alternativa o se educa ayudando a formar hábitos buenos o virtudes o de lo contrario se deja al educando desprevenido a merced de los vicios. La virtud tiene en el ser humano, mucha importancia en su perfeccionamiento y en el desarrollo social. Cuando se ayuda al educando a adquirir virtudes, conforme a su naturaleza se está también desde el inicio facilitándole el alcanzar sus fines y su fin último al que está llamado por ser persona, teniendo en cuenta que el ejercicio de las virtudes tiene un efecto multiplicador incalculable.

La perfección humana supone también un orden o la armonía, primero en la cabeza, con unas ideas claras de lo que son las cosas; segundo en el querer de la voluntad, para que la adhesión de la voluntad descanse en unos objetos convenientes, respetando una jerarquía de valores de modo que los afectos sean puestos en su lugar, etc. y en tercer lugar, el orden en las palabras y en las acciones, cuestiones que muy seguramente contribuirán a la humanización de las actividades humanas y concretamente en afrontar el uso y apropiación responsable de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Lo anterior se podría complementar desde el ámbito de una concepción pedagógica que de acuerdo con el planteamiento de Muñoz González[iv] en cuanto a la potencialidad pedagógica de las tecnologías interactivas en el entorno de los “nativos digitales”, aludiendo a que estamos en presencia de un migrante afectado pasivamente por la potencia de las TIC, un nuevo sujeto con otras maneras de relacionarse con el mundo y los demás (Bauman 2003). Situación que exige que el sistema educativo vaya a la vanguardia y al ritmo de la llegada y la rápida difusión de la tecnología, en la llamada era digital, con diseños escolares más abiertos, flexibles, personalizados, ya que como resultado de este medio ambiente y enorme volumen de interacciones con el mismo, los jóvenes piensan y procesan la información en forma fundamentalmente diferente, van mucho más lejos de lo que la mayoría de educadores sospechan, sus patrones de pensamiento han cambiado. Se acostumbran a recibir información muy rápido, les gustan los procesos paralelos, multitarea, funcionan mejor conectados en la red.

Sugiere Muñoz G., reconsiderar la metodología y los contenidos y propone, en primer lugar, aprender a comunicarnos en el lenguaje y estilo de los niños y jóvenes; en segundo lugar, pensar en cómo enseñar tanto contenidos ‘tradicionales’ como tecnológicos, en el lenguaje de los “nativos digitales” y finalmente, inventar la adaptación de los materiales al lenguaje de éstos. Al respecto también García Hoz dice que la globalización del currículo es una necesidad para la supervivencia y ve como a través de un trabajo interdisciplinar podría ser en parte la solución permitiendo una comunicación eficaz y la comprensión de la problemática global entre los uni–especialistas.

Para concluir traigo a colación el postulado: “Nada podrán hacer todos los computadores del mundo sin unos estudiantes entusiastas, un profesor preparado y comprometido, unos padres y madres implicados e informados y una sociedad que subraye el valor del aprendizaje durante toda su vida” (Blatchford, S. 2005) que sirve como marco a lo planteado en este ensayo, temática en la que se ven involucradas las nuevas generaciones (niños, adolescentes), que comparten igualmente todos los escenarios de nuestro quehacer diario, exigen coherencia en cada instante de nuestro actuar y que solamente se podría alcanzar si nosotros como personas, contribuimos a humanizar el mundo.


[i] Altarejos Francisco.  (1999). Educación Educadores. Vol. 2 p. 17
[ii] Cf. Altarejos: op cit. p. 21

[iii] Rodríguez S, A. (2008).  La persona humana y la tecnología hoy.  Ciencia y tecnología:  sus implicaciones en la infancia y en la adolescencia.  Ponencia II Congreso Internacional de Pedagogía e Infancia.  Bogotá.

[iv] Muñoz González, Germán. (2008).  Potencialidad pedagógica de las tecnologías interactivas en los mundos de vida de los “nativos digitales”.  Ponencia II Congreso Internacional de pedagogía e infancia.

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