Un resultado espléndido del acto de leer


Por: Nancy Castañeda

En algún momento de la vida, cuando el ser humano adopta hábitos de lectura, siente que cada vez es más aprendiz; aprendiz porque entre más se conoce, más se desconocen otros mundos, otras posibilidades que nutren el alma. Dentro de ello surge un querer seguir descubriendo y redescubriendo, por lo que la lectura va tomando una trascendencia que va más allá de lo que nos transmite el autor, se convierte en un compromiso social, se adquiere una necesidad de responder a las demandas de ese diario vivir, lo que se convierte en una forma de entender  la razón de ser y del por qué de nuestra realidad. Sin duda, la lectura trasciende todos los contextos, pero para este caso en especial, hablaremos del compromiso que trae implícito este ejercicio en la formación profesional.

Por ejemplo, el hecho de interesarse por conocer más acerca del cáncer y como mitigar el impacto que éste genera sobre la calidad de vida de las personas; querer descubrir cómo aplico la termodinámica desde lo cotidiano y qué aportaciones se generan desde la investigación; analizar cómo la cadena de lo mediático y todo el efecto que provoca los medios de comunicación afecta el comportamiento y la convivencia de las personas; contemplar la posibilidad de cambiar los paradigmas de formación que hacen de la escuela hoy en día el lugar menos opcionado para cambiar la condición de vida de las personas que viven en sectores de pobreza acumulada. Todo lo anterior, son posibles cuestiones que convocan a generar cambios importantes desde la adquisición de habilidades que genera la lectura. Sin duda, el acto de leer debe trascender el pensamiento y los actos, la academia debe marcar esa diferencia allá, afuera de esta realidad que es la Universidad.

Es así que la Universidad entendida como la universalidad donde se concentra el mayor conocimiento, está implicada en la mejora de las condiciones políticas, sociales, económicas, culturales y demás aspectos que engloben la satisfacción de necesidades básicas en la vida de las personas. Por ello, el desarrollo de competencias entre los estudiantes sin duda alguna aporta al cambio, pero también es preciso crear espacios de sensibilización por la lectura y generar en ellos la bonita consecuencia de fortalecer la capacidad no sólo de decodificar[1] sino de contextualizar lo leído y así iniciar una participación importante dentro de la sociedad.


[1] GUTIERREZ VALENCIA, Ariel y MONTES DE OCA GARCÍA, Roberto. La importancia de la lectura y su problemática en el contexto educativo universitario. El caso de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco,  México. Revista Iberoamericana de Educación. [en línea] 2002. [citado: 2011/03/04]. Disponible en internet: http://www.rieoei.org/deloslectores/632Gutierrez.PDF ISSN:1681-5653

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