En lugar seguro, de Wallace Stegner


Por: Carmen Ruiz

En lugar seguro fue la mejor novela que leí en el 2009 y que probablemente vaya a leer en mucho tiempo. La emoción  que me produjo y que en su momento no alcancé a descifrar me ha hecho volver a ella en estos días en los que trato de entender que la vida es terrible y maravillosa. Esto es lo que nos muestra la novela de Stegner, contando para ello la vida de dos matrimonios unidos por el hilo de oro de la amistad.

Durante la Gran Depresión dos jóvenes parejas coinciden en Madison (Wisconsin), en una pequeña universidad. Son muchas las cosas que inicialmente les unen: Charity Lang y Sally Morgan están esperando su primer hijo, y sus maridos Sid y Larry son profesores de literatura. Ambos luchan por consolidar sus respectivas carreras. A lo largo de más de tres décadas compartirán lealtad, amor, fragilidad, desacuerdos, inquietudes intelectuales…

En 1972, los Morgan visitan la colonia de veraneo de sus amigos en Vermont para el que saben será su último fin de semana junto a Charity. Larry, que es también escritor, rememora todos sus años de amistad y decide poner “en lugar seguro” el recuerdo de lo vivido. La expresión está tomada de un poema de Robert Frost con el que Stegner abre el libro: “Podría darlo todo al Tiempo excepto… excepto lo que yo mismo he retenido. Pero, ¿por qué declarar las cosas prohibidas con las que mientras la Aduana dormía he cruzado a lugar seguro? Porque Allí estoy ya, y de lo que no quise separarme lo he guardado”.

Novela de la emoción y de la razón, intensa en el qué y admirable en el cómo, esta novela termina así como un lugar clásico en la narrativa universal, la reunión de un conjunto de personas en torno a una muerte anunciada, en este caso la de Charity Lang, principio vital y fuerza en ocasiones tiránica de la relación a cuatro a lo largo de los casi cuarenta años que Larry Morgan alcanza a recordar, y cuyo adiós a la vida será un principio revelador,  permitirá que el novelista alcance a ver a los demás, y a sí mismo, en su justa y dramática dimensión. Me quedo con lo que dice con respecto a cómo valora su matrimonio, sus sueños en apariencia truncados por la temprana enfermedad de su mujer, cómo se da cuenta de “(…) que mis cadenas no son cadenas, que a lo largo de los años la enfermedad de Sally ha sido una triste bendición. Ha hecho de ella más de lo que era; le ha permitido darme más de lo que nunca hubiera sido capaz de darme teniendo salud; me ha enseñado, como mínimo, el alfabeto de la gratitud”.

En lugar seguro, imita a la vida en lo que de cruel y fantástico tiene. Es literatura en estado puro. Con ella Libros del Asteroide comenzó hace dos años la publicación de la obra de Walace Stegner inédita hasta entonces en español. En estos dos últimos años, han ido apareciendo dos libros más: Ángulo de reposo, que recibió el Premio Pulitzer en 1971, y  El pájaro espectador, novela con la que obtuvo el National Book Award en 1976.

Puedes encontrarlo en el cuarto piso de nuestra biblioteca con el número

813.5 S817e 2009

 

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